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Esperanza frente al alzheimer

Publicado 17 mayo, 2015 por Ana Maria Peña

Esperanza frente al alzheimer

A pesar de que numerosos observadores, incluido el que les escribe, se mostraban preocupados por el auge del alzheimer, nuevas cifras señalan la indiscutible y espectacular disminución de la incidencia de esta enfermedad.

La epidemia de alzheimer que temían los científicos no se está produciendo. Así es: la demencia senil y el alzheimer afectan a las nuevas generaciones que superan los 65 años en menor medida que a sus mayores.

Los científicos están estudiando las razones que explican este hecho. En el texto de hoy usted va a descubrir qué puede hacer para beneficiarse también de estos descubrimientos y entrar a formar parte de la categoría de personas protegidas frente al alzheimer.

La epidemia retrocede

Hasta los primeros años del siglo XXI, los científicos creían que las distintas clases de demencia senil, de las que el alzheimer es la más común, se debían inevitablemente al envejecimiento.

Cuanto más envejeciese la población, más personas afectadas por el alzheimer habría, tan sencillo como eso. Ésta era la visión tradicional de la medicina.

Es muy poco habitual que aparezca alzheimer antes de los 60 años. Entre los 60 y los 70 años, queda limitado al 1% de la población. Sin embargo, el riesgo aumenta considerablemente a partir de ese momento, y así, el alzheimer afecta al 5% de las personas de entre 70 y 80 años, y las cifras son todavía mayores pasados los 80.

Por ello, los científicos preveían que el número de enfermos de alzheimer se iba a triplicar de aquí al año 2050 a nivel mundial, con unas consecuencias devastadoras para el ser humano.

Es una de las pruebas más dolorosas que existen para el entorno de la persona enferma: asistir con impotencia a la desaparición de los recuerdos, el cambio en la forma de ser y el deterioro de las capacidades mentales de un ser querido, y todo ello acompañado a menudo de episodios de depresión grave y crisis de demencia, y así hasta que el paciente fallece. Y por si fuera poco, el gasto anual en cuidados para un enfermo de alzheimer es altísimo, pues los pacientes necesitan atención constante.

El apocalipsis, ¿para cuándo?

Por suerte, el apocalipsis vaticinado no ha llegado. Según las previsiones realizadas en 1994, en el año 2013 tendría que haber habido en Inglaterra 900.000 personas afectadas por la demencia, pero lo cierto es que no ha sido así. Un estudio realizado por la Universidad de Cambridge y publicado en la revista médica The Lancet muestra que, a pesar del envejecimiento de la población, la cifra apenas se ha incrementado. (1)

Otro estudio llevado a cabo en Dinamarca y publicado en el mismo número de The Lancet confirma estos resultados: la generación de aquellos nacidos en 1915 resiste mejor a las enfermedades mentales que la de 1905.

¿Cuál es el secreto para que las nuevas generaciones resistan mejor que sus antecesores al deterioro cognitivo?

Un cerebro más ejercitado

No siempre me verá alabar el uso de ordenadores, smartphones y demás aparatos electrónicos, pero la verdad es que la invasión multimedia que se ha producido en nuestras vidas hace que nuestro cerebro esté mucho más estimulado que hace cincuenta años.

Desde hace tiempo sabemos que actividades como tocar un instrumento musical, hacer crucigramas o jugar a las cartas mantienen en forma al cerebro y permiten luchar contra la demencia y el alzheimer, al igual que aprender una lengua extranjera.

Además, en los últimos 25 años los científicos han observado que las personas que ejercen profesiones intelectuales muy exigentes se ven menos afectadas por el alzheimer. Por último, las personas que llevan una vida social activa, que estimula el cerebro, conservan durante más tiempo sus facultades mentales.

La conclusión que usted debe sacar es que le interesa mantenerse activo al máximo: cuanto más utilice el cerebro, más tiempo seguirá funcionando. Y los juegos “para entrenar al cerebro” de los aparatos electrónicos pueden encajar perfectamente en su estrategia para ello, del mismo modo que lo podría ser mantenerse activo intelectualmente leyendo información interesante a través de internet.

Unos buenos vasos sanguíneos

Pero para conservar unas facultades mentales óptimas también resulta fundamental que la sangre llegue bien al cerebro. Ahora bien, esto sólo ocurre cuando los vasos sanguíneos se encuentran sanos y son resistentes.

Esto se consigue llevando un estilo de vida saludable, evitando el tabaco y tomando mucha verdura fresca y de todos los colores, rica en antioxidantes, así como también gran cantidad de frutos rojos y negros y generosos aportes de grasas de tipo omega-3 (presente en el pescado azul de agua fría, las nueces y la verdolaga, entre otros); y también reduciendo el consumo de ácidos grasos omega-6 proinflamatorios (presentes por ejemplo en el aceite de maíz y de girasol).

Además, seguir una dieta de este tipo disminuye el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares porque, como es evidente, las arterias están mejor protegidas. Lo que es bueno para el corazón también es bueno para el cerebro.

Sin embargo, el peor enemigo de los vasos sanguíneos sigue siendo el azúcar. Las personas que sufren diabetes corren el riesgo de quedarse ciegas y hasta de sufrir amputaciones. ¿Por qué? Porque la diabetes es una enfermedad en la que el cuerpo no consigue regular la cantidad de azúcar en la sangre. Un nivel excesivo de glucosa en la sangre acaba con los pequeños vasos, los capilares, ya que son extremadamente finos. Los capilares irrigan el fondo de ojo, y bajo el efecto del azúcar se estrechan, se obstruyen y dejan escapar líquidos; y de ahí los problemas de ceguera.

Pero los capilares también resultan fundamentales para todos los órganos y, en especial, para el cerebro.

La dieta rica en hidratos de carbono propicia el desarrollo de la diabetes. Por ejemplo, influye el consumo de cereales (incluidos los integrales), porque aunque no tengan un sabor dulce se transforman en azúcar en el intestino y hacen que tras su ingesta se incremente rápidamente el nivel de azúcar en la sangre.

Los nutrientes esenciales

Para mejorar aún más el funcionamiento del cerebro, los mejores nutrientes son las vitaminas C y E, que tienen un efecto antioxidante, la vitamina B y en concreto el ácido fólico (vitamina B9) y los ácidos grasos omega-3 de los que ya le he hablado.

La dieta mediterránea aporta una gran cantidad de estos nutrientes, al ser rica en verdura fresca, fruta, pescado y aceite de oliva, y pobre en carne roja y alimentos industriales transformados.

Por este motivo, y debido a que se está abandonando la dieta mediterránea, existe el temor de que se invierta el actual descenso de enfermedades mentales vivido por las nuevas generaciones de personas mayores en comparación con sus antecesores.

Y es que las generaciones de la posguerra tienden a tomar muchísima más comida basura (galletas, dulces, patatas fritas, refrescos, frituras) y a sufrir obesidad y diabetes, lo que aumenta el riesgo de padecer demencia senil.

Tampoco está claro en absoluto que los aparatos electrónicos que empujan al sedentarismo (una forma fina de decir “estar tirado en el sofá”) sean a largo plazo tan buenos para el cerebro.

En cualquier caso y en lo que a mí respecta, le recomiendo encarecidamente que, para estimular el cerebro, opte por darse un buen paseo con un amigo, amenizado por una fascinante conversación, antes que jugar una partida a los videojuegos.

¡A su salud!

Juan-M Dupuis

Fuente: saludnutricionbienestar.com

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Así manipula la industria farmacéutica a los políticos a costa de nuestra salud

Publicado 6 mayo, 2015 por Ana Maria Peña

El gasto sanitario supone en España el 9,3% del producto interior bruto. Y eso es mucho dinero, una cifra de muchísimos ceros. Pero aun así, ese dinero tiene un límite, por lo que los gobernantes deben decidir cada año qué partidas se destinan a proporcionar cuidados sanitarios a la población y por qué políticas sanitarias se apuesta en cada ocasión.

¿Se modifica la financiación de los medicamentos? ¿se lleva a cabo una campaña para prevenir el consumo de tabaco? ¿otra para concienciar a los jóvenes de los peligros del alcohol o de las drogas? ¿o mejor se apuesta por promocionar la dieta mediterránea? ¿se introduce una determinada vacuna? ¿se retira otra?, ¿se autoriza cierto medicamento?… Las posibilidades son infinitas y, como se puede suponer, hay muchos intereses en juego. Demasiados.

Nuestra salud llena muchos bolsillos

La diferencia entre que se introduzca una vacuna en el calendario de vacunación o que no se introduzca supone cientos de miles de euros de diferencia para el laboratorio que la produce, lo mismo que si los médicos convierten determinado medicamento en el de prescripción de referencia frente al del fabricante de la competencia. El que se aprueben leyes antitabaco supone un revés económico indudable para las empresas tabaqueras, del mismo modo que lo supone prohibir la venta de alcohol a menores para toda la cadena de proveedores de bebidas alcohólicas, por poner otros ejemplos relacionados con la salud.

Y volviendo a los gobernantes, que son los que deciden, ¿cree usted que lo hacen con plena independencia, sin presiones, con luz y taquígrafos, y pensando únicamente en el bien común?

¿Y cree que los actores implicados (industrias de alimentación, compañías de tecnologías y servicios sanitarios, empresas tabaqueras, compañías farmacéuticas…) se quedan de brazos cruzados esperando tranquilamente las decisiones de los gobernantes?

Yo no. Y usted no me cabe duda que tampoco.

De ahí la importancia, como me ha oído decir una y otra vez, de desarrollar un pensamiento crítico bien formado respecto a nuestra propia salud y respecto a las indicaciones oficiales. En este mundo de lobos, es imprescindible tener una visión crítica frente a la postura oficial y contar con información fiable e independiente para tomar las decisiones sobre salud que nos afectan a nosotros y a nuestras familias.

Los tejemanejes que hay tras las decisiones políticas

Pero hoy no voy a hablar en mi nombre y de lo que creo yo, sino que traigo a Tener S@lud un interesante -e inquietante- informe elaborado por la organización Transparencia Internacional (TI). Se llama “Una evaluación del lobby en España: análisis y propuestas” y es parte de un proyecto independiente a escala europea que analiza la situación de los lobbies (grupos de presión) en 19 países europeos y en tres instituciones de la UE y cuáles son sus estrategias para influir en la política.

Transparencia Internacional es una organización no gubernamental a escala mundial dedicada a combatir la corrupción, que centra sus trabajos tanto en quien corrompe como en quienes permiten ser corrompidos. Pero no estudia casos individuales de corrupción (de los que todos los días salpican las portadas de la prensa), sino que su objetivo es detectar y explicar las “macro” formas de corrupción y promover reformas de los sistemas que las eviten.

El informe del que le hablo, aparte de realizar un análisis global de los lobbies en nuestro país, el estado de su regulación legal y hacer hasta 15 recomendaciones concretas para lograr la integridad del sector público, hace una interesante radiografía de la forma en que funcionan estas influencias en determinadas decisiones públicas, como en el sector energético, financiero, sanitario, construcción y telecomunicaciones y propiedad intelectual.

Lógicamente en el sector en el que voy a detenerme es en el de la salud pública (los lectores que estén interesados en conocer en detalle cómo funcionan las presiones en los demás sectores pueden consultar el informe completo, que está disponible en internet y cuyo link puede encontrar al final).

Cómo se influye sobre los gobernantes en materia de salud

En España, el grupo de interés que más presiona a los gobernantes en materia de salud pública es, según este informe, el formado por las compañías farmacéuticas. ¿Cómo lo hacen? Sólo teniendo en cuenta fórmulas “legales” (o al menos no ilegales ni corruptas), éstas son sus bazas:

  • Marcan la agenda informativa, al ser ellas quienes organizan la mayoría de los actos que se celebran en relación a la salud, determinando así los contenidos de los que posteriormente hablarán los medios de comunicación. Por ejemplo, imaginemos que quieren que la población se preocupe por una enfermedad concreta ante la salida de una vacuna contra esa enfermedad; entonces, como parte de su campaña, organizarían actos (congresos, etc.) sobre esa enfermedad, a los que acudirían medios de comunicación para dar cobertura informativa a ese acto, y luego difundirían los mensajes correspondientes en la prensa, la televisión, etc. llegando a la población y creando en ella un estado de opinión.
  • Copan la agenda de formación de los profesionales sanitarios, al financiar casi en exclusiva los actos científicos y de formación continua.
  • Determinan las agendas de investigación, marcando unas prioridades que sirven a los intereses de la industria antes que a los de salud de la población. Influyen en los resultados de la investigación y de lo que se deriva de éstas (recomendaciones, protocolos, guías clínicas…).
  • Influyen directamente en quienes toman decisiones políticas relacionadas con la salud mediante acciones de lobby en el parlamento y accediendo a altos cargos y decisores en todos los niveles. ¿Cómo hacen esto? Se ocupan de ello los directivos de las empresas (o especialistas externos a quienes contratan las compañías farmacéuticas), que contactan con altos cargos, incluidos los máximos responsables sanitarios.
  • Influyen indirectamente en quienes toman decisiones políticas a través del entorno informativo y del uso de grupos interpuestos. Esto lo llevan a cabo involucrando a profesionales sanitarios, sociedades científicas, asociaciones de pacientes, altos cargos responsables de la toma de decisiones, ex altos cargos contratados por las empresas farmacéuticas, funcionarios o técnicos (para influir en guías de tratamientos), partidos políticos (que actúan sobre altos cargos o en el parlamento y, en caso de necesidad de pactos, pueden presionar para obtener beneficios directos de empresas concretas), medios de comunicación especializados (que llegan a denigrar con ataques personales a quienes toman decisiones que no se alinean con las del sector o con empresas concretas)…

Para que actúen… o dejen de hacerlo

Las presiones que llevan a cabo las industrias interesadas no sólo se llevan a cabo para que los políticos que deben legislar o tomar decisiones en materia de salud pública lo hagan en el sentido que les interesa, sino también, tal y como destaca TI en su informe, “buscando la inacción política”, es decir, la no regulación o la regulación mínima, lo que facilita la acción de las empresas en busca de sus propios intereses.

Todos los puntos que ha leído hasta ahora no son mis opiniones, como ya le he dicho, sino que puede encontrarlas si quiere profundizar en ellas en el informe (exactamente en las páginas 36 y 37).

Supongo que a estas alturas tendrá los pelos de punta; pero si quiere leer más, voy a transcribir aquí un testimonio que reproduce TI en el informe, que les confesó en el marco de la investigación el responsable de relaciones institucionales de una importante compañía farmacéutica (puede encontrarlo en la página 34):

“Una característica de la industria es la calidad y cantidad de información y recursos de que dispone. Una multinacional de cierta magnitud tiene información detallada y puntual sobre todos los procesos de su interés (tanto científicos como de capacidad de prospección, conocimiento de procesos internacionales comparados, funcionamiento de la administración y personas clave, etc.), que está a mucha distancia de la que tienen las administraciones. Esta información le otorga a la industria una enorme capacidad de adelanto a los acontecimientos. En comparación, las administraciones tienen escasos recursos y una información desordenada, de baja calidad, casi grotesca. En estas condiciones la capacidad de influencia indirecta es alta porque se domina el entorno científico, intelectual, formativo, político, etc. y en consecuencia la influencia directa se ejerce sólo en casos imprescindibles. La necesidad de influir directamente en la toma de decisiones viene determinada por la ausencia de un campo de juego limpio, de una regulación clara y previsible. Por ello, si es necesario, se ejerce presión con toda la intensidad y en todos los niveles del gobierno al alcance”.

El testimonio de este directivo de la empresa farmacéutica me hace recordar esa famosa frase que se atribuye al presidente Kennedy: “Los lobbistas me hacen entender un problema en diez minutos, mientras que mis colaboradores tardan tres días”.

Y es que los lobbies tienen una amplia tradición en Estados Unidos, donde están regulados. Y esa regulación es precisamente lo que propugna Transparencia Internacional como forma de cortar con el tráfico de influencias, las negociaciones prohibidas y otras prácticas deshonestas, ilegales y corruptas. Es decir, una vez se parte de la base de que los grupos de presión existen, influyen en los gobiernos y en las leyes que éstos promulgan, se trataría de sacarlos del secretismo y la opacidad en los que se mueven y dotarles de transparencia y regulación legal, para convertirlos en unos interlocutores más de los gobiernos.

Se trataría de evitar, tal y como tantas veces ocurre, que quienes deben tomar decisiones de interés público (por ejemplo, de salud) terminen favoreciendo en ese oscurantismo intereses privados específicos, dañando el interés común, o al menos “desconsiderándolo”, según denuncia TI.

Si quiere conocer más sobre los lobbies en general, y sobre las prácticas relacionadas con sus actividades en las políticas de salud pública de los últimos años en nuestro país (con los ejemplos muy ilustrativos de la vacuna de la varicela y de la aprobación de la normativa antitabaco), le recomiendo que lea el informe “Una evaluación del lobby en España: análisis y propuestas” del que le he hablado; puede descargarlo desde nuestra página web en este enlace.

Después de haber leído todo lo anterior, me gustaría conocer qué opina usted. ¿Alguna vez se había parado a pensar en los intereses que hay en juego en torno a nuestra salud y cómo los interesados pueden manipular a quienes toman decisiones de salud pública? Le invito a compartir su opinión sobre los “tentáculos” de la industria farmacéutica y otras industrias dejando un comentario a través de este enlace.

¡A su salud!

Juan-M. Dupuis

Resultados del primer estudio a gran escala sobre experiencias cercanas a la muerte

Publicado 28 abril, 2015 por Ana Maria Peña

La investigación AWARE, iniciada en 2008, analizó a 2.060 pacientes en muerte clínica por paro cardiaco, de 15 hospitales de países distintos

En 2008, un equipo de científicos de la Universidad de Southampton, en el Reino Unido, inició el primer estudio a gran escala de las llamadas “experiencias cercanas a la muerte”. Ahora se publican sus resultados, obtenidos del análisis de 2.060 pacientes en muerte clínica (por paro cardiaco) que fueron atendidos en 15 hospitales de diversos países. La investigación señala, entre otras cosas, que la conciencia parece darse durante un período de tres minutos tras la pérdida de latido, a pesar de que se considera que el cerebro deja de funcionar tras 20 ó 30 segundos de haberse producido la parada cardiaca. Por Yaiza Martínez.

Imagen: Sergey Galushko. Fuente: PhotoXpress.

Imagen: Sergey Galushko. Fuente: PhotoXpress.
En 2008, un equipo de científicos de la Universidad de Southampton, en el Reino Unido, inició el primer estudio a gran escala de las llamadas “experiencias cercanas a la muerte” oECM, que son percepciones del entorno narradas por personas que han estado a punto de morir o que han pasado por una muerte clínica, y han sobrevivido.

Estas percepciones son conocidas gracias a testimonios de pacientes. En nuestros tiempos, las técnicas de reanimación cardiaca han ayudado a que el número de testimonios de este tipo aumente.

La investigación, bautizada entonces como AWARE, fue realizada en centros hospitalarios del Reino Unido, de Norteamérica y de Europa con pacientes al borde de la muerte, y que fueron posteriormente reanimados. Ahora, se acaban de publicar sus resultados en la revista Resuscitation. El estudio ha durado cuatro años y ha abarcado 2.060 casos de muerte clínica por paro cardiaco en 15 hospitales distintos.

Hallazgos realizados

Entre sus descubrimientos, los científicos han destacado los siguientes en un comunicado de la Universidad de Southampton. En primer lugar, que los temas relativos a la experiencia de la muerte parecen ser mucho más amplios de lo que hasta ahora se había contemplado, pues van más allá de las ECM.

Por otra parte, se ha constatado que, en algunos casos de paro cardíaco, los recuerdos de conciencia visual compatibles con las llamadas experiencias extracorporales o extracorpóreas (sensación de estar flotando proyectado fuera del cuerpo) pueden corresponderse con hechos o situaciones reales.

Los científicos señalan que esta circunstancia podría darse en un porcentaje más alto de pacientes del registrado, pues muchos de estos pierden sus recuerdos tras la resucitación, por el efecto, sobre los circuitos de la memoria, de lesiones cerebrales o de la sedación.

Asimismo, los investigadores afirman que términos científicos ampliamente utilizados para describir este tipo de situaciones –como los ya mencionados “experiencias cercanas a la muerte” o “experiencias extracorpóreas”- podrían no ser suficientes para describir la verdadera experiencia de morir y su diversidad.

Además, señalan que los estudios futuros a este respecto deberían centrarse en situaciones de paro cardíaco, biológicamente sinónimas de muerte, en lugar de en otros estados médicos a veces mal definidos como “cercanos a la muerte”.

Concluyen que los resultados obtenidos confirman que la muerte amerita una investigación seria y sin prejuicios, que permita comprenderla mejor como “proceso”. “Contrariamente a lo que se cree, la muerte no es un momento específico sino un proceso potencialmente reversible, que ocurre después de cualquier enfermedad o accidente grave hace que el corazón, los pulmones y el cerebro dejen de funcionar”, explica el Dr. Sam Parnia, autor principal del estudio.

Parnia es profesor asistente de medicina de cuidados críticos en la Universidad Estatal de Nueva York, donde dirige el proyecto de investigación “Resurrección” (Resuscitation Research) y es miembro de la unidad de medicina pulmonar y cuidados críticos de la Universidad de Cornell en Nueva York. Es conocido por ser un destacado experto en la investigación de las experiencias cercanas a la muerte.

Estudios previos

Hasta la fecha, los estudios objetivos sobre las experiencias cercanas a la muerte habían sido limitados.

Algunos, llevados a cabo por investigadores independientes, habían revelado que entre el 10 y el 20% de las personas con parada cardiorrespiratoria y muerte clínica presentan, en ese periodo, procesos mentales estructurados, capacidad de razonar e, incluso, recuerdos detallados de la situación en la que se encontraba su cuerpo, de su entorno o de las personas que intentaron reanimarlos.

Por otra parte, en 2001, una investigación médica realizada en hospitales holandeses con 344 pacientes que habían sufrido la muerte clínica por efecto de crisis cardíacas estableció que el 18% de ellos recordaba haber vivido experiencias mientras su cuerpo estaba sin vida.

Asimismo, en su libro Near Death Experiences of Hospitalized Intensive Care Patients, a Five Year Clinical Study, Penny Sartori, una enfermera de cuidados intensivo del hospital Singleton del País de Gales, describió en 2008 los resultados que obtuvo, durante cinco años de estudio del fenómeno de las ECM. También psiquiatras como Elisabeth Kübler-Ross o George Ritchie han investigado el tema.

AWARE va más allá: porcentajes

Pero el proyecto AWARE va más allá de todas estas investigaciones, por su extensión. En porcentajes, reveló que un 39% de los pacientes analizados que sobrevivieron a un paro cardiaco y pudieron someterse a entrevistas estructuradas describían una percepción de conciencia durante el evento, pero curiosamente no tenían ningún recuerdo explícito de los acontecimientos.

Este hecho, según Parnia “sugiere que más gente tendría actividad mental inicialmente (en esa circunstancia), pero que no lo recuerdan tras su recuperación”, por las razones antes explicadas (lesiones cerebrales o el efecto de la sedación).

Entre los que sí informaron de una percepción de conciencia concreta y completaron todas las entrevistas posteriormente, el 46% señaló haber experimentado una amplia gama de recuerdos mentales en relación con la muerte, no siempre compatibles con el término “ECM” comúnmente utilizado. Entre esas experiencias, había algunas de miedo y persecución.

Solo un 9% de estos individuos contó experiencias compatibles con el término ECM y un 2% compatibles con el concepto de “experiencias extracorpóreas”, con recuerdos explícitos de “haber visto” y “escuchado” los acontecimientos que les rodeaban mientras estaban clínicamente muertos.

Uno de estos últimos casos fue validado mediante la utilización de estímulos auditivos durante el paro cardiaco. Además, los recuerdos detallados de percepción visual que contaron los pacientes fueron consistentes, según verificaciones realizadas, con los eventos acaecidos en realidad.

Un dato curioso que comenta Parnia es que, en todos estos pacientes, la conciencia pareció darse durante un período de tres minutos tras la pérdida de latido, a pesar de que se considera que el cerebro deja normalmente de funcionar tras 20 ó 30 segundos de haberse producido la parada cardiaca; y de que no se reactiva de nuevo hasta que el corazón se ha puesto otra vez en marcha.

La muerte y la tecnología

Al estado de muerte clínica lo sigue un periodo de tiempo, de entre unos segundos y una hora aproximadamente, en el que los esfuerzos médicos pueden conseguir revertir el proceso de la muerte.

Conocer lo que las personas experimentan durante la muerte clínica supone una oportunidad única de comprensión del proceso humano de la muerte, explicó Parnia al inicio de su proyecto de investigación, en 2008.

El estudio AWARE ha usado para tratar de caracterizar este proceso una sofisticada tecnología de análisis del cerebro y la conciencia humanos, durante las paradas cardiorrespiratorias.

Asimismo, ha examinado la capacidad de “ver” y “oír” durante el estado de muerte clínica (de ahí la prueba auditiva antes mencionada; también se usaron imágenes aleatoriamente generadas, que se ocultaron para poder ser vistas sólo desde arriba, en caso de que los pacientes pudieran percibir sus cuerpos desde “fuera”, en las experiencias extracorpóreas). La investigación fue completada con tests psicológicos y técnicas de registro de la actividad cerebral.

En general, las sensaciones de siempre relatadas por pacientes que han superado la muerte clínica (como abandonar el cuerpo, levitar, miedo extremo, serenidad total, seguridad, calidez, absoluta disolución o la visión de una gran luz al final del túnel o de seres –que, según las creencias de cada individuo suelen identificarse con Dios, los ángeles, familiares fallecidos, etc.-) han hecho que se le dé al proceso de morir una perspectiva espiritual e incluso paranormal. El estudio AWARE ha tratado de aportar una respuesta científica a este respecto.

FUENTE: http://www.tendencias21.net/Resultados-del-primer-estudio-a-gran-escala-sobre-experiencias-cercanas-a-la-muerte_a37675.html

PSOAS: EL MÚSCULO DEL ALMA

Publicado 24 abril, 2015 por Ana Maria Peña

La importancia del psoas para nuestra salud, vitalidad y bienestar emocional.

El psoas es el músculo más profundo y estabilizador del cuerpo humano, que afecta a nuestro equilibrio estructural, amplitud de movimiento, movilidad articular y funcionamiento de los órganos del abdomen.
Es el único músculo que conecta la columna vertebral con las piernas, el responsable de mantenernos de pie y el que nos permite levantar las piernas para caminar. Un psoas sano estabiliza la columna vertebral y proporciona apoyo a través del tronco, formando además un buen estante para los órganos abdominales.

músculo psoasAlgunos estudios recientes consideran además al psoas, un órgano de percepción compuesto por tejido bio-inteligente que encarna, literalmente, nuestro deseo más profundo de supervivencia y de florecer. Es decir, es el mensajero primario del sistema nervioso central, por lo que es considerado también como un portavoz de emociones (“de las mariposas en la tripa”). Esto es debido a que el psoas está conectado con el diafragma a través del tejido conectivo o fascia, por lo se ve afectado tanto en la respiración, como en el miedo reflejo.

Un estilo de vida acelerado y el stress generan adrenalina que crónicamente tensan el  psoas, preparándolo para correr, entrar en acción o encogerse para protegernos.  Si constantemente mantenemos el psoas en tensión debido al stress, con el tiempo comienza a acortarse y a endurecerse. Se dificultará así nuestra postura y las funciones de los órganos que habitan en el abdomen, dando lugar a dolores de espalda, ciáticas, problemas de disco, degeneración de la cadera, menstruaciones dolorosas o problemas digestivos.

Por otro lado, un psoas tenso manda señales de tensión al sistema nervioso, interfiere en el movimiento de los fluidos y afecta a la respiración diafragmática. De hecho, el psoas está tan íntimamente involucrado en las reacciones físicas y emocionales básicas, que cuando está tensionado de forma crónica, está enviando al cuerpo continuas señales de peligro, por lo que puede repercutir en el agotamiento de las glándulas suprarrenales y del sistema inmunológico. Esta situación se ve agravada por la forma de sentarnos o  por las posturas de nuestros hábitos diarios, que reducen nuestros movimientos naturales y constriñen aún más el músculo.

psoasSon muchas las posturas de YOGA que trabajan para liberar la tensión innecesaria del psoas; pues un psoas relajado nos permite fluir, jugar con la vida y desplegar nuestra vitalidad y expresión creativa.

Un psoas liberado permite alargar mucho más la parte delantera de los muslos y permite a las piernas y la pelvis moverse con mayor fluidez e independencia. Mejora la posición de la columna y de todo el torso, con la consecuente repercusión en la mejora de las funciones de los órganos abdominales, en la respiración y en el corazón.

Cuando cultivamos la salud de nuestro psoas se reavivan nuestras energías vitales y conectamos de nuevo con nuestro potencial creativo.

kapotansanaEn algunas filosofías orientales al psoas se le conoce como el “músculo del alma”, un centro de energía principal del cuerpo. Cuanto más flexible y fuerte esté el psoas, más podrá nuestra energía vital fluir a través de los huesos, músculos y articulaciones.

El psoas sería como un órgano de canalización de la energía, un núcleo que nos conecta a la tierra, nos permite crear un soporte firme y equilibrado desde el centro de nuestra pelvis. Así, la columna vertebral se alarga y a través de ella,puede fluir toda nuestra vitalidad.

Fuentes:
Investigaciones de Liz Koch
El maravilloso blog Body Divine Yoga

Se ha descubierto lo que probablemente causa la adicción, y no es lo que tú crees

Publicado 6 febrero, 2015 por Ana Maria Peña

MARRIAGE FAIL

Hace ahora cien años que las drogas se prohibieron por primera vez. En todo este siglo de guerra contra las drogas, nuestros profesores y gobiernos nos han contado una historia sobre la adicción. Esta historia está tan arraigada en nuestra mente que ya la damos por hecho. Parece algo obvio. Parece manifiestamente cierto. Hasta que hace tres años y medio comencé un viaje de 48.000 kilómetros con mi nuevo libro,Chasing The Scream: The First And Last Days of the War on Drugs, para descubrir lo que realmente impulsaba la guerra contra las drogas, o eso creía. No obstante, lo que aprendí en el camino es que casi todo lo que nos han contado sobre la adicción es falso; hay una historia diferente a punto de ser contada, si es que estamos dispuestos a escucharla.

Si absorbemos esta nueva historia, tendremos que cambiar mucho más que la guerra contra las drogas. Tendremos que cambiarnos a nosotros mismos.

Yo lo aprendí de una mezcla extraordinaria de gente que conocí en mis viajes. De los amigos supervivientes de Billie Holiday, que me ayudaron a entender que el fundador de la guerra contra las drogas la acechó y contribuyó a matarla. De un médico judío, al que sacaron de un gueto de Budapest siendo un bebé para después revelar los secretos de la adicción siendo adulto. De un camello de crack transexual de Brooklyn que fue concebido cuando su madre, adicta al crack, fue violada por su padre, un agente de policía de Nueva York. De un hombre al que un dictador torturador retuvo en un pozo durante dos años y después fue elegido presidente de Uruguay para dar comienzo al final de la guerra contra las drogas.

Tenía un motivo bastante personal para querer saber esas respuestas. Uno de mis primeros recuerdos de niño es intentar despertar a un familiar y no ser capaz. Desde entonces, le he dado vueltas al misterio esencial de la adicción: ¿qué provoca que algunas personas se queden fijas en una droga o en un comportamiento sin poder parar? ¿Cómo ayudamos a esas personas a que vuelvan? A medida que me hago mayor, otro de mis familiares cercanos desarrolló una adicción a la cocaína y yo tuve una relación con un adicta a la heroína. Vamos, que estoy familiarizado con la adicción.

Si al principio me hubieras preguntado qué provoca la adicción a las drogas, te habría mirado como si fueras idiota, y habría dicho: “Pues las drogas”. No hay más que rascar. Pensé que lo llevaba viendo toda mi vida. Todos lo podemos explicar. Imagina que tú y yo y otras 20 personas que pasan por la calle tomaran una potente droga durante 20 días. Esas drogas tienen sustancias químicas muy adictivas, así que si lo dejáramos el día 21, nuestro cuerpo necesitaría esas sustancias. Tendríamos un mono terrible. Seríamos adictos. Eso es lo que significa la adicción.

Una de las formas en que esta teoría se estableció por primera vez fue mediante experimentos de ratas, que se inyectaron en la mente de los americanos en la década de los 80 con una famosa publicidad de Partnership for a Drug-Free America. Puede que os acordéis. El experimento es simple. Pon una rata en una jaula con dos botellas de agua. Una sólo con agua. La otra con heroína o cocaína diluida. Casi todas las veces que lleves a cabo este experimento, la rata se obsesionará con el agua con droga y volverá a por más hasta que muera.

El anuncio explica: “Una sola droga es tan adictiva que nueve de cada diez ratas de laboratorio la consumirán. Cada vez más. Hasta la muerte. Se llama cocaína. Y puede hacerte lo mismo a ti”.

No obstante, en los setenta, un profesor de Psicología de Vancouver llamado Bruce Alexander descubrió algo extraño en este experimento. La rata está sola en la jaula. No tiene otra cosa que hacer aparte de tomar drogas. ¿Qué ocurriría, se preguntaba, si se intentara de otra manera? Entonces, el profesor construyó un parque para ratas (Rat Park). Se trata de una jaula de diversión en la que las ratas tenían pelotas de colores y la mejor comida para ratas y túneles para corretear y muchos amigos: todo lo que una rata querría. Alexander quería saber qué ocurriría.

En el parque de ratas, todas probaron los dos botes de agua porque no sabían qué contenían. Pero lo que sucedió fue sorprendente.

A las ratas que llevaban una buena vida no les gustó el agua con droga. En general, evitaban beberla y consumían menos de un cuarto de las drogas que tomaban las ratas aisladas. Ninguna murió. Mientras que las ratas que estaban solas e infelices se hicieron adictas, no le ocurrió lo mismo a ninguna de las que vivía en un entorno feliz.

Al principio pensé que era sólo una particularidad de las ratas, hasta que descubrí que al mismo tiempo estaba teniendo lugar un experimento equivalente en humanos. Se llamaba la Guerra de Vietnam. La revista Time informó de que el consumo de heroína era “tan común como mascar chicle” entre los soldados estadounidenses, y hay evidencias claras que lo respaldan: un 20% de los soldados estadounidenses había desarrollado adicción a la heroína allí, según un estudio publicado en los Archivos de Psiquiatría General. Muchas personas estaban comprensiblemente aterradas; creían que un gran número de adictos volvería a casa cuando terminara la guerra.

No obstante, un 95% de los soldados adictos -de acuerdo con el mismo estudio- dejó las drogas. Muy pocos se sometieron a rehabilitación. Pasaron de una terrorífica jaula a un lugar agradable, por lo que ya no querían tomar drogas.

El profesor Alexander defiende que este descubrimiento es un profundo reto tanto para la visión de derechas de que la adicción es un fracaso moral debido a los excesos hedonistas, como para la visión liberal de que la enfermedad es una enfermedad que tiene lugar en un cerebro químicamente secuestrado. De hecho, defiende que la adicción es una adaptación. No eres tú. Es tu jaula.

Después de la primera fase de Rat Park, el profesor Alexander continuó con sus pruebas. Repitió los primeros experimentos, en los que las ratas estaban solas y consumían la droga de forma compulsiva. Dejó que la consumieran durante 57 días. Luego las sacó del aislamiento y las situó en el parque para ratas. Quería saber si al caer en ese estado de adicción, el cerebro está tan secuestrado que es imposible recuperarse. ¿Las drogas se apoderan de ti? De nuevo, lo que ocurrió fue sorprendente. Parecía que las ratas tenían síntomas de abstinencia, pero pronto dejaron de consumir tantas drogas y volvieron a llevar una vida normal. La jaula buena las salvó. Las referencias completas de todos estudios que cito están en el libro.

Cuando me enteré, me quedé impactado. ¿Cómo podía ser? Esta nueva teoría es un ataque tan radical sobre lo que siempre nos han dicho que parece imposible, irreal. Pero a cuantos más científicos entrevistaba y más estudios leía, más cosas descubría que parecían no tener sentido, a menos que se tuviera en cuenta este nuevo enfoque.

Este es un ejemplo de un experimento que ocurre a tu alrededor y que quizá también te ocurra a ti algún día. Si sales hoy a correr y te rompes la cadera, probablemente te den diamorfina, el nombre médico de la heroína. En el hospital hay mucha gente que recibe heroína como calmante por un largo período. La heroína que te da el médico tiene una pureza y potencia mucho mayor que la de la heroína que se consume en la calle, que venden y adulteran los delincuentes. Por tanto, si la antigua teoría de la adicción es cierta -las drogas la provocan; hacen que tu cuerpo las necesite-, entonces es obvio lo que debería ocurrir. Un montón de gente, al salir del hospital, iría por las calles pidiendo heroína para seguir con su hábito.

Pero ahí está lo extraño: que, virtualmente, nunca ocurre. El doctor canadiense Gabor Mate fue el primero en explicarme que los consumidores clínicos lo dejan sin más, a pesar de que se han estado drogando durante meses. La misma droga, utilizada durante el mismo período de tiempo, convierte a los usuarios de la calle en adictos desesperados, mientras que no afecta a los pacientes médicos.

Si sigues creyendo -como me pasaba a mí antes- que la adicción está provocada por sustancias químicas, esto te resultará incomprensible. Pero si crees la teoría de Bruce Alexander, el puzle empieza a cobrar sentido. Los adictos callejeros son como las ratas de la primera jaula, aislados, solos, con una sola vía de escape a su disposición. El paciente médico es como las ratas de la segunda jaula. Vuelve a casa a una vida rodeada por la gente que ama. La droga es lo mismo, pero el entorno es diferente.

Esto nos da una visión que va mucho más allá de la necesidad de entender a los adictos. El profesor Peter Cohen defiende que los seres humanos tienen una necesidad profunda de apego y de crear vínculos. Es así como obtenemos satisfacción. Si no podemos conectar con las personas, conectaremos con cualquier cosa que encontremos, el zumbido de una ruleta o el pinchazo de una jeringuilla. Afirma que deberíamos dejar de hablar sobre “adicción” en general para empezar a llamarlo “apego”. Un adicto a la heroína se ha adherido a ella porque no ha podido vincularse con otra cosa hasta ese punto.

Por tanto, lo opuesto a la adicción no es la sobriedad. Es la conexión humana.

Cuando me enteré de todo esto, descubrí que poco a poco me estaba convenciendo, pero me seguían asaltando algunas dudas. ¿Decían esos científicos que las sustancias adictivas no tenían nada que ver? Entonces me explicaron que puedes hacerte adicto al juego y nadie piensa que te inyectas un paquete de cartas en las venas. Puedes tener todo tipo de adicciones sin que impliquen ningún componente químico. Un día fui a una reunión de Jugadores Anónimos en Las Vegas (con el permiso de todos los presentes, que sabían que estaba ahí para observar) y vi que eran tan adictos como los cocainómanos y heroinómanos que conocía. Y aun así, no había sustancias químicas adictivas de por medio.

Con todo, seguía preguntándome si los componentes químicos desempeñaban algún papel. Resulta que hay un experimento que daba la respuesta precisa, y que aprendí gracias al libro The Cult of Pharmacology, de Richard DeGrandpre.

Todo el mundo sabe que fumar tabaco es uno de los hábitos más adictivos. Las sustancias químicas del tabaco proceden de una droga llamada nicotina. Cuando se crearon los parches de nicotina a principios de los noventa, creció el optimismo: los fumadores podrían saciar su adicción sin sufrir los efectos perniciosos (y mortales) de los cigarrillos. Serían liberados.

No obstante, el Departamento del Cirujano General reveló que el 17,7% de los fumadores son capaces de dejarlo usando parches de nicotina. Esto tiene su importancia. Si las sustancias químicas llevan al 17,7% de la adicción, como esto demuestra, son millones de vidas arruinadas a nivel mundial. Esto significa que la historia que nos han contado de que La Causa de la Adicción son las sustancias adictivas es verdadera, pero es sólo una pequeña parte de un panorama mucho mayor.

Todo esto tiene grandes implicaciones en la guerra contra las drogas que lleva lidiándose todo un siglo. Esta guerra masiva que, como he visto, mata a gente desde México a Liverpool, está basada en la afirmación de que necesitamos erradicar físicamente un montón de sustancias químicas que interceptan el cerebro de la gente y provocan adicción. Pero si las drogas no son la causa de la adicción -si, en realidad, es el desapego lo que la provoca-, vuelve a resultar incomprensible.

Por irónico que parezca, la guerra contra las drogas realmente incrementa todas esas causas de la adicción. Por ejemplo, fui a una cárcel en Arizona, Tent City, donde los presos están aislados en diminutas cuevas de piedra (The Hole [El Agujero]) durante semanas para castigarlos por el uso de drogas. Es la recreación humana más próxima a las jaulas que garantizaban la adicción mortal de las ratas. Cuando esos prisioneros salgan, no tendrán posibilidades de trabajo por sus antecedentes penales; estarán incluso más aislados. Es lo que he comprobado a través de todas las historias humanas que he descubierto a lo largo y ancho del mundo.

Hay una alternativa. Se puede construir un sistema diseñado para ayudar a los adictos a reconectar con el mundo y dejar atrás sus adicciones.

No es algo teórico. Está ocurriendo. Lo he visto. Hace casi 15 años, Portugal tenía uno de los peores problemas de drogas en Europa: el 1% de la población era adicta a la heroína. Probaron una guerra contra las drogas y el problema no hizo más que empeorar. Entonces decidieron hacer algo radicalmente diferente. Pensaron despenalizar todas las drogas y utilizar todo el dinero que antes gastaban en arrestar y encarcelar a los drogadictos en reinsertarlos y reconectarlos con sus propios sentimientos y con la sociedad. El paso más importante es conseguirles un alojamiento seguro y un trabajo para que tengan un objetivo en la vida y algo por lo que levantarse cada mañana. Yo vi cómo les enseñaban en clínicas cálidas y acogedoras a reconectar con sus sentimientos tras años de trauma y de silencio con las drogas.

Me enteré de que un grupo de adictos recibió un préstamo para crear una empresa de mudanzas. Eran un grupo, todos conectados entre sí y con la sociedad, responsables del cuidado de cada uno.

Los resultados de todo esto ahora están aquí. Un estudio independiente del British Journal of Criminology descubrió que desde la total despenalización, había disminuido la adicción, y el uso de drogas inyectadas había bajado un 50%. Repito: el uso de drogas inyectadas se redujo un 50%. La despenalización ha sido un éxito tan evidente que muy pocas personas en Portugal quieren volver al antiguo sistema. El que más campaña hizo contra la despenalización en 2000 fue Joao Figueira, inspector jefe del cuerpo de narcóticos de Portugal. Hizo todas las advertencias nefastas que se esperarían del Daily Mail o de Fox News. Pero cuando estuvimos juntos en Lisboa, me dijo que no ocurrió nada de lo que había predicho… y que ahora espera que todo el mundo siga el ejemplo de Portugal.

Esto no sólo afecta a las personas drogadictas a las que quiero. Es relevante para todos nosotros, porque nos obliga a pensar de forma diferente sobre nosotros mismos. Los seres humanos son animales de vínculos. Necesitamos apego y amor. La frase más sabia de todo el siglo XX fue el “conecta tan sólo”, de E. M. Forster. Pero hemos creado un entorno y una cultura que nos impide la conexión, o que ofrece sólo la parodia de ello a través de internet. El aumento de la adicción es un síntoma de una enfermedad más profunda de la forma de vida que llevamos, que dirige constantemente nuestra mirada hacia el próximo objeto brillante que deberíamos comprar en lugar de hacia los seres humanos que nos rodean.

El escritor George Monbiot lo ha llamado “la era de la soledad”. Hemos creado sociedades humanas en las que es más fácil que nunca que la gente carezca de conexiones humanas. Bruce Alexander, el creador de Rat Park, me dijo que durante mucho tiempo hemos estado hablando exclusivamente de la recuperación de la adicción de forma individual. Ahora tenemos que hablar de la recuperación social, el modo en que todos nos recuperamos, unidos, de la enfermedad del aislamiento que nos invade como una espesa niebla.

Pero esta nueva prueba no sólo supone un reto políticamente hablando. No sólo nos obliga a cambiar la mente. Nos obliga a cambiar nuestro corazón.

Amar a un adicto es realmente duro. Cuando miraba a los adictos a los que quiero, siempre estaba tentado de seguir los consejos para un amor difícil promovidos por losrealities como Intervention (dile al adicto que se reponga o deshazte de él). Su mensaje es que deberíamos evitar a los adictos que no lo van a dejar. Es la lógica de la guerra contra las drogas, importada a nuestras vidas privadas. No obstante, aprendí que así sólo acrecentará su adicción y acabarás perdiéndolos. Llegué a casa decidido a unirme más que nunca a los adictos que conocía, para hacerles saber que los quiero de forma incondicional, independientemente de si lo dejan o si no pueden dejarlo.

Cuando volví de mi largo viaje, miré a mi exnovio, con síndrome de abstinencia, temblando en la cama de invitados, y pensé en él de otra forma. En el último siglo, hemos estado cantando canciones de guerra sobre adictos. Mientras le secaba la frente, se me ocurrió que deberíamos haberles cantado canciones de amor.

La historia completa del viaje de Johann Hari -contada a través de las historias de la gente que conoció- se puede leer en su libro ‘Chasing The Scream: The First and Last Days of the War on Drugs’, publicado por Bloomsbury. El libro ha recibido elogios de todo el mundo, desde Elton John hasta Glenn Greenwald, pasando por Naomi Klein. Puedes leer más sobre el libro en www.chasingthescream.com.

Johann Hari hablará sobre su libro el 29 de enero a las 19.00, hora estadounidense (la 1:00 en la Península), en la librería Politics and Prose, en Washington DC. El 30 a mediodía estará en Nueva York en la 92nd Street Y. El 4 de febrero por la tarde estará en la librería Red Emma en Baltimore.

Las referencias y las fuentes bibliográficas de toda la información citada en este artículo se pueden encontrar en las extensas notas del libro.

Si os interesan las noticias sobre el libro y este tema, podéis visitar la página de Facebook Chasingthescream y darle a ‘me gusta’.

Este post apareció originalmente en la edición estadounidense de ‘The Huffington Post’ y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano.

Nos dan la razón: los radiólogos españoles desaconsejan oficialmente hacer mamografías

Publicado 30 enero, 2015 por Ana Maria Peña

Hace apenas tres meses, coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Cáncer de Mama (19 de octubre), lancé un texto que despertó la polémica entre los lectores de Tener S@lud, entre los medios de comunicación y entre la comunidad médica. (1)

Decía lo siguiente (copio literalmente):

“Mi conciencia me obliga a poner negro sobre blanco y decirle que le están engañando: le están mintiendo sobre la importancia de la detección precoz del cáncer de mama. ¿Le parece exagerado mi tono? Es que la situación lo requiere. Estudios científicos de lo más riguroso y avanzado exponen hoy en día que podría resultar inútil -y hasta peligroso- someterse a pruebas de detección precoz del cáncer de mama. Por lo tanto, es incomprensible que las autoridades sigan financiando campañas a gran escala en favor de la detección del cáncer de mama sin informar al público de la intensa controversia que hay entre los expertos respecto a este tema”.

El drama del sobrediagnóstico

En ese texto, en base a los estudios más punteros (como por ejemplo el informe de Cochrane Collaboration) daba cuenta de los siguientes hechos que ahora le resumo para que los tenga presentes para poder valorar en su justa medida la importancia de lo que voy a decirle después: (2)

  • Las cifras de cáncer de mama son casi las mismas en todos los países occidentales. A lo largo de un periodo de 10 años, 3 de cada 1.000 mujeres mueren por su causa.
  • Durante mucho tiempo se ha creído que la detección sistemática permitía reducirlo, lo que justificaría las campañas masivas de detección precoz.
  • La detección precoz causa importantes daños colaterales que anulan el beneficio e incluso provocan, al final, un aumento del riesgo de morir de cáncer o de enfermedad cardíaca en las mujeres que gozan de buena salud y que se someten a ellas.
  • El objetivo de la detección precoz del cáncer es descubrir los pequeños focos cancerosos en la mama, microtumores que no se pueden ver a simple vista, ni palpándose. Pero no todas estas células cancerosas son peligrosas. La mayoría desaparecen espontáneamente.
  • Este sobrediagnóstico desencadena todo un protocolo de tratamiento inútil en mujeres que gozan de buena salud: tumorectomía (extirpación quirúrgica) o incluso mastectomía (amputación del seno), rayos (radioterapia), quimioterapia… con todo lo que implica en términos de dolor, riesgos, efectos secundarios (aumento del riesgo de muerte por cáncer o enfermedad cardíaca) y traumas psicológicos. En muchos casos en vano.
  • La detección precoz y el consiguiente tratamiento no han implicado una disminución de los casos graves de cáncer ni la muerte por esta causa.

Los comentarios de nuestros lectores no se hicieron esperar (puede verlos si lo desea en nuestra web). Muchos nos felicitaron por nuestra “valentía” al exponer con claridad una información así, tan contraria a lo “políticamente correcto”. Otros fueron críticos con nosotros (como le he dicho, todos los comentarios –a favor y en contra- son públicos y pueden verse en la web).

Los radiólogos alertan: “los beneficios no superan los riesgos”

Pues bien, ¿por qué vuelvo a traer a colación esta información y todos estos datos? Su importancia en sí misma lo justificaría con creces. Pero hay algo más: la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM), acaba de publicar un informe llamado “Recomendaciones de ´no hacer´” dirigida a médicos, radiólogos y pacientes que contiene una lista cerrada de exploraciones radiológicas “que no deberían hacerse”. (3)

En su declaración de intenciones, aseguran que su objetivo es “disminuir el uso de aquellas técnicas obsoletas, de dudosa eficacia y utilidad”. La SERAM asegura que se trata de evitar especialmente “aquellas en las que se reduzcan las dosis de irradiación sobre los pacientes” y “mejorar la calidad y seguridad en el paciente, buscando alternativas menos agresivas y evitando la cascada de pruebas diagnósticas innecesarias”.

Pues bien, ahora llegamos a donde quería llevarle.

La SERAM es muy clara al desaconsejar tajantemente las mamografías para la detección precoz de cáncer en pacientes sin factores de riesgo: “Por el bajo rendimiento diagnóstico, la posible yatrogenia asociada (tanto por la propia prueba como por las que se pueden derivar de ella) y elevado coste (económico y social) no existe justificación para realizar mamografías de detección precoz en mujeres menores de 40 años que no presenten factores de riesgo”.

Para quienes no lo sepan, y para entender mejor el alcance de la afirmación anterior, la yatrogenia (o “iatrogenia”) hace referencia a los daños producidos por los actos médicos, es decir, los efectos negativos en la salud causados por los médicos (en este caso, por la mamografía). Y los radiólogos lo tienen claro cuando se trata de hacer mamografías con carácter preventivo: “los posibles beneficios no superan los posibles riesgos”.

En relación al cáncer de mama, el informe de SERAM informa de otras pruebas que, en otros casos, tampoco hay que hacer. Son las siguientes:

  • NO HACER: Pruebas de imagen para descartar metástasis en pacientes intervenidas de cáncer de mama con intención curativa y que estén asintomáticas. RAZÓN: No sólo suponen una gran carga de trabajo y gasto para los departamentos de imagen, sino que afectan de forma negativa a las pacientes, ya que crea en ellas ansiedad, molestias, realización de procedimientos intervencionistas innecesarios, sobrediagnósticos y sobretratamientos.
  • NO HACER: Pruebas de resonancia magnética de detección precoz en pacientes sin factores de riesgo. RAZÓN: Es una técnica que sólo debería realizarse en las pacientes con aumento de riesgo (por encima del 20%). En la población general presenta más inconvenientes que ventajas.
  • NO HACER: Pruebas de imagen para detectar metástasis en pacientes con cáncer de mama y asintomáticas. RAZÓN. La existencia de metástasis en mujeres con cáncer de mama en estadios iniciales y asintomáticas es muy improbable. La realización de estas pruebas conlleva retrasos en la aplicación del tratamiento, ansiedad en las pacientes, posibles falsos positivos, realización de pruebas invasivas innecesarias como biopsias, sobretratamiento, aumento de la radiación sobre la paciente, etc.

La Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM) menciona también el altísimo coste que todas estas pruebas representan para los sistemas sanitarios. Está claro que para la colectividad suponen un gasto enorme, pero sería dinero bien empleado si sirvieran para algo. Lo que es absurdo es tirar el dinero presentando las campañas de detección precoz del cáncer de mama (y por tanto, las mamografías masivas) como una solución eficaz válida siempre y en todos los casos, cuando esto no es así.

Por supuesto que los métodos de diagnóstico son útiles y recomendables en muchos casos, pero lo que hay que evitar es presentarlos como la panacea, como los grandes aliados de las mujeres que en realidad no son. Más bien al contrario.

La paradoja de la popularidad

“Cuantos más cánceres se descubren gracias a la detección por mamografía, más personas imaginan, de manera errónea, que el diagnóstico les ha salvado la vida, mayor es el número de personas que tienen la impresión de haber ´sobrevivido´ a un cáncer y que a su vez se convierten en defensoras de la detección”.

No puedo estar más de acuerdo con estas palabras. Son del Dr. Anthony Miller, autor de un estudio canadiense de gran alcance (llevado a cabo en casi 90.000 mujeres a lo largo de 25 años), publicado enBritish Medical Journal, que concluye igualmente desaconsejando abiertamente las mamografías masivas. (4)

El valor de la información

El informe de los radiólogos españoles tiene un enorme valor en su objetivo de desterrar mitos y ofrecer información que ayude a todos (sobre todo a las mujeres) a tomar la mejor decisión en cada momento.

Este documento debería difundirse por toda la población, pero especialmente entre personal sanitario y pacientes, de forma que aumente su interés e inquietud. Se pretende que la toma de decisiones en las pruebas de imagen, decisión final del radiólogo, sea una responsabilidad compartida, con optimización de los recursos disponibles y adaptada a cada circunstancia y situación individual”, dicen el propio informe.

Comparto plenamente la necesidad de informar a las personas sobre todos los asuntos de salud que les atañen (que es precisamente el objetivo de Tener S@lud y de Los Dossier de Salud, Nutrición y Bienestar), así que le animo, si lo desea, a que lea usted mismo el informe.

Parece que la verdad se va haciendo a la luz: es falso que las campañas de detección masiva permiten salvar los senos de las mujeres, pues lo cierto es lo contrario.

Si cree al igual que yo que las mujeres deben conocer los riesgos reales de la detección precoz del cáncer de mama, por favor, difunda este mensaje entre sus familiares, amigos y seres queridos o comparta el artículo en las redes sociales. Muchas gracias.

¡A su salud!

Juan-M. Dupuis,

fuente: TENER SALUD

ESTUDIOS DE LA UNIVERSIDAD DE PITTSBURGH SOBRE LA TERAPIA REIKI EN PACIENTES ONCOLÓGICOS.

Publicado 26 enero, 2015 por Ana Maria Peña

En el Departamento de Anestesiología de la Universidad de Pittsburgh en los EE.UU. se realizó un estudio médico que recoge las mejoras sintomáticas en pacientes aquejados de cáncer, tras haber recibido tratamiento de reiki en los propios centros oncológicos en los que se encontraban ingresados. Este estudio fue llevado a cabo por los investigadores Marcus DA, Blazek-O’Neill B, Kopar JL.
El objetivo de este estudio fue el de analizar los beneficios percibidos por pacientes oncológicos tras recibir sesiones de reiki. La metodología fue la siguiente: durante un período de 6 meses, se invitó a pacientes adultos de un hospital universitario a recibir reiki a través de voluntarios. Tras estas sesiones de reiki, se solicitó a los pacientes a completar una encuesta en la que se preguntaba sobre los cambios percibidos tras recibir las sesiones de reiki.
Los cambios en el dolor, el estado de ánimo, la angustia, el sueño y el apetito se calificaron en una escala de 5 puntos: desde ningún beneficio (0) a gran beneficio (5). Las encuestas se distribuyeron después de completar el tratamiento y fueron recogidas en sobres con franqueo pagado.
 
Los resultados fueron obtenidos a partir de un total de 145 encuestas (con una tasa de respuesta del 34,5%). El tratamiento con reiki fue calificado como una experiencia positiva en un 94% en el centro hospitalario universitario y del 93% en los demás centros oncológicos, así mismo el 86% de los pacientes se mostraron interesados en recibir sesiones de reiki adicionales.
 
La mejoría sintomática fue similar en todos los pacientes, el 89% calificó la mejoría como de gran beneficio. La mejora en la relajación recibió el 86% como gran beneficio. Esta misma escala de gran beneficio recibió el 75% en la reducción de la ansiedad y de la preocupación. El 81% (hospital universitario) y el 78% (otros centros oncológicos) de los pacientes lo calificaron como un gran beneficio en relación a su estado de ánimo; mientras que el 43% y el 35% lo calificaron como gran beneficio para mejorar el sueño. El 45% y el 49% percibieron un gran beneficio en la reducción del dolor. Así mismo el 75% y el 63% notaron una gran mejoría en su actitud, y el 30% del total de pacientes mejoraron su apetito.

Publicado por: Ángeles Torres

FUENTE: http://espacioreikimadrid.blogspot.com.es/2015/01/estudios-de-la-universidad-de.html?spref=fb

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