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LA LEY DEL MENOR ESFUERZO-DEEPAK CHOPRA

Publicado 2 junio, 2014 por Ana Maria Peña

El principio de la armonía y el amor

La inteligencia de la naturaleza funciona con toda facilidad… con despreocupación, con armonía y con amor. Y cuando aprovechamos las fuerzas de la armonía, la alegría y el amor creamos éxito y buena fortuna con gran facilidad.

 

 

La Ley del menor esfuerzo

Esta ley se basa en el hecho de que la inteligencia de la naturaleza funciona con toda facilidad y despreocupación. Ése es el principio de la menor acción de la no resistencia. Por consiguiente es el principio de la armonía y el amor. Cuando aprendemos esta lección que nos enseña la naturaleza, satisfacemos con facilidad nuestros deseos.

Si observamos la naturaleza veremos que ella utiliza un esfuerzo mínimo para funcionar. La hierba no tiene que hacer ningún esfuerzo para crecer sencillamente crece. Los peces no se esfuerzan para nadar, sencillamente nadan. Las flores no hacen ningún esfuerzo para abrirse, sencillamente se abren. Las aves no se esfuerzan para volar, sencillamente vuelan. Ésa es su naturaleza intrínseca.

La Tierra no se esfuerza para girar sobre su eje es su naturaleza girar a velocidad vertiginosa en el espacio. Es la naturaleza de un bebé estar siempre en estado de dicha. Es la naturaleza del sol brillar. Es la naturaleza de las estrellas titilar y destellar. Y es la naturaleza humana hacer que los sueños se conviertan en realidad con facilidad y sin esfuerzo.

En la ciencia védica la filosofía milenaria de la India este principio se conoce como economía de esfuerzo o ‘hacer menos para lograr más’. Al final llegamos al estado en que sin hacer nada lo realizamos todo. Esto significa que una ligera idea puede convertirse en realidad sin esfuerzo alguno. Lo que conocemos normalmente como ‘milagros’ son en realidad manifestaciones de la ley del menor esfuerzo.

La inteligencia de la naturaleza funciona sin esfuerzo, sin resistencia, espontáneamente. No es lineales intuitiva, holística y estimulante. Y cuando estamos en armonía con la naturaleza, cuando estamos seguros del conocimiento de nuestro verdadero yo podemos utilizar la ley del menor esfuerzo.

Es mínimo el esfuerzo que hacemos cuando nuestros actos brotan del amor porque es la energía del amor la que aglutina la naturaleza. Cuando tratamos de conseguir el poder para controlar a los demás gastamos energía.

Cuando buscamos el dinero o el poder para satisfacer al ego, gastamos energía persiguiendo la ilusión de la felicidad en lugar de disfrutar la felicidad del momento. Cuando anhelamos el dinero para beneficio personal únicamente cortamos el flujo de energía hacia nosotros e impedimos la expresión de la inteligencia de la naturaleza.

Pero cuando nuestras actuaciones nacen del amor no hay desperdicio de energía. Cuando nuestros actos brotan del amor la energía se multiplica y se acumula – y el exceso de energía que recogemos y disfrutamos puede canalizarse para crear cualquier cosa que deseemos incluida la riqueza sin límites.

Podemos considerar el cuerpo como un aparato para controlar la energía: puede generar, almacenar y gastar energía. Si sabemos cómo generar, almacenar y gastar la energía de una manera eficiente, podemos crear cualquier cantidad de riqueza. Fijar nuestra atención en el ego consume la mayor parte de la energía. Cuando nuestro punto interno de referencia es el ego, cuando buscamos poder y control sobre los demás o la aprobación del resto del mundo, desperdiciamos nuestra energía.

Sin embargo cuando liberamos esa energía podemos recanalizarla para crear cualquier cosa que deseemos. Cuando nuestro punto interno de referencia es nuestro espíritu cuando nos volvemos inmunes a la crítica y perdemos el temor a los desafíos, podemos aprovechar el poder del amor y utilizar creativamente la energía para vivir la abundancia y la evolución.

En El arte de soñar, don Juan le dice a Carlos Castañeda: ‘Gastamos la mayor parte de nuestra energía sosteniendo nuestra importancia… Si pudiéramos perder parte de esa importancia nos sucederían dos cosas extraordinarias. Una, liberaríamos la energía que se mantiene atada alimentando la idea ilusoria de nuestra grandeza y dos, nos proveeríamos de suficiente energía para… vislumbrar la grandeza real del universo’.

La ley del menor esfuerzo tiene tres componentes – tres cosas que podemos hacer para poner en funcionamiento este principio de ‘hacer menos para lograr más’

 

1)El primer componente es la aceptación.

Aceptar significa sencillamente contraer un compromiso: ‘Hoy aceptaré a las personas, las situaciones, las circunstancias y los hechos tal como se presenten’. Eso significa que sabremos que este momento es como debe ser porque todo el universo es

como debe ser. Este momento el que estamos viviendo ahora mismo – es la culminación de todos los momentos que hemos vivido en el pasado. Este momento es como es porque todo el universo es como es.

Cuando luchamos contra este momento en realidad luchamos contra todo el universo. En lugar de eso podemos tomar la decisión de no luchar hoy contra todo el universo no luchando contra este momento. Eso significa que nuestra aceptación de este momento es total y

completa. Aceptamos las cosas como son no como quisiéramos que fueran en este momento. Es importante comprender esto: podemos desear que las cosas sean diferentes en el futuro pero en este momento debemos aceptarlas como son.

Cuando nos sintamos frustrados o estemos molestos a causa de una persona o una situación, recordemos que nuestra reacción no es contra la persona o la situación-sino contra nuestros sentimientos acerca de esa persona o esa situación. Ésos son nuestros sentimientos y nadie tiene la culpa de ellos.

Cuando reconozcamos y comprendamos esto plenamente, estaremos listos para asumir la responsabilidad de lo que sentimos y para cambiarlo. Y si podemos aceptar las cosas como son, estaremos listos para asumir la responsabilidad de nuestra situación y de todos los sucesos que percibimos como problemas.

 

2)Esto nos lleva al segundo componente de la ley del menor esfuerzo: la responsabilidad.

¿Qué significa responsabilidad?

Significa no culpar a nadie o a nada – ni siquiera a nosotros mismos – de nuestra situación. Una vez aceptado un suceso, un problema o una circunstancia, responsabilidad significa la capacidad de tener una respuesta creativa a la situación tal como es en este momento. En todos los problemas hay un principio de oportunidad y esta conciencia nos permite aprovechar el momento y transformarlo en una situación o una cosa mejor. Cuando hacemos esto toda situación supuestamente enojosa se convertirá en una oportunidad para crear algo nuevo y bello y todo supuesto torturador o tirano se convertirá en maestro. La realidad es una interpretación. Y si optamos por interpretar la realidad de esta manera tendremos muchos maestros a nuestro alrededor y muchas oportunidades para evolucionar.

Siempre que enfrentemos a un tirano, torturador, maestro, amigo o enemigo (todos son la misma cosa)recordemos: ‘Este momento es como debe ser’. Cualesquiera que sean las relaciones que tengamos en este momento de nuestra vida son precisamente las que necesitamos en este momento. <> Hay un significado oculto detrás de todos los acontecimientos ese significado oculto está trabajando a favor de nuestra evolución.

 

3) El tercer componente de la ley del menor esfuerzo es asumir una actitud no defensiva.

 

Lo que significa que nuestra conciencia abandona su actitud defensiva y nosotros renunciamos a la necesidad de convencer o persuadir a los demás de que nuestro punto de vista es el correcto.

Si observamos a las personas que nos rodean veremos que ellas pasan el noventa y nueve por ciento del tiempo defendiendo sus puntos de vista. Si sencillamente renunciamos a la necesidad de defender nuestro punto de vista a través de esa renuncia lograremos acceso a una cantidad enorme de energía que anteriormente desperdiciábamos.

Cuando estamos a la defensiva, cuando culpamos a los demás y no aceptamos ni nos rendimos ante el momento, nuestra vida se llena de resistencia. Cada vez que encontremos resistencia reconozcamos que forzar la situación sólo aumentará la resistencia. No es bueno alzarse rígido como un gran roble que se agrieta y sucumbe a la tempestad, al contrario debemos tratar de ser flexibles como la caña que se dobla en la tormenta y sobrevive.

Desistamos completamente de defender nuestro punto de vista. Cuando no hay un punto que defender no puede haber discusión. Si hacemos esto constantemente – si dejamos de luchar y de resistirnos – viviremos plenamente el presente, el cual es un regalo.

Alguien me dijo una vez que ‘el pasado es historia, el futuro es un misterio y este momento es un regalo. Por esa razón este momento se denomina «el presente»’. Si abrazamos el presente y nos volvemos uno con él, si nos fusionamos con él, sentiremos un fuego, un brillo una chispa de energía palpitando en cada ser consciente.

A medida que experimentemos este júbilo del espíritu en cada ser vivo, cuando entremos en intimidad con él, la dicha nacerá en nuestro interior y podremos deshacernos de las terribles cargas y molestias de la actitud defensiva, el resentimiento y el rencor. Sólo entonces nos sentiremos despreocupados, festivos, alegres y libres.

En medio de esta libertad alegre y sencilla, sabremos sin duda en nuestro corazón que lo que deseemos estará disponible para nosotros cuando lo deseemos porque nuestro deseo vendrá del nivel de la felicidad y no del nivel de la ansiedad o el temor.

No necesitamos justificarnos, simplemente declaremos nuestro propósito ante nosotros mismos y experimentaremos realización deleite, alegría, libertad y autonomía en todos los momentos de nuestra vida.

Comprometámonos a seguir el camino de la no resistencia. Ése es el camino a través del cual la inteligencia de la naturaleza se desarrolla espontáneamente, sin resistencia ni esfuerzo.

 

Cuando alcancemos esa deliciosa combinación de aceptación, responsabilidad e indefensión, sentiremos la facilidad con que fluye la vida. Si permanecemos abiertos a todos los puntos de vista – no aferrados rígidamente a uno -nuestros sueños y nuestros deseos fluirán con los deseos de la naturaleza.

 

Entonces podremos liberar nuestros deseos sin apego y después sólo esperar el momento propicio para que florezca convertido en realidad.

Podemos estar seguros de que cuando el momento sea el indicado, nuestros deseos se cumplirán.

 

Ésa es la ley del menor esfuerzo. Deepak Chopra

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Tus zonas erróneas – Wayne Dyer

Publicado 21 febrero, 2014 por Ana Maria Peña

Audiolibro de Autoayuda - Tus Zonas Erroneas

TUS ZONAS ERRÓNEAS – Wayne Dyer (Audio – Libro)

La Obra Tus Zonas erróneas consiste en ayudarnos a eliminar los pensamientos que sirven de
apoyo a nuestros sentimientos y conducta autoalienatorios o paralizantes.
La premisa básica de Dyer es que somos libres y responsables de “elegir entre un comportamiento autorrealizante en vez de un comportamiento autoderrotante”. Se trata de hacernos cargo de nosotros mismos para conseguir disfrutar de cada momento presente.
Tenemos la posibilidad de cambiar los sentimientos que nos inmovilizan. “Inmovilización: un estado, que en grado mayor o menor,
imposibilita que funciones al nivel que quisieras funcionar.” Dyer entiende que hay emociones negativas que provocan este estado de inmovilidad y que debemos deshacernos de ellas.
LAS SIETE ZONAS ERRÓNEAS
  • NO AMARTE, SUBESTIMARTE. “El amor propio, el amarse a sí mismo implica aceptarse a sí mismo reconociéndose como un ser humano valioso y porque así lo decide uno mismo.”
  • BÚSQUEDA DE LA APROBACIÓN EXTERNA como necesidad, no como deseo. Dejar de ser una persona autónoma para depender del juicio de los demás. Nadar contracorriente suele ser mal visto por las corrientes sociales que buscan hacernos más dependientes y sumisos. No debe confundirse con la búsqueda de amor o necesidad de amor.
  •  AUTODEFINIRTE CON ETIQUETAS CLASIFICATORIAS QUE TE IMPIDEN DESARROLLAR TU PROPIO PONTENCIAL DE CRECIMIENTO. Aferrarte a tu pasado por medio de los “yo soy”: “así soy yo…”. “no puedo evitarlo…”, “siempre he sido así…”, “es mi naturaleza…”.
  • CENTRARTE EN LA CULPABILIDAD (PASADO) O LA PREOCUPACIÓN (FUTURO). “La culpabilidad quiere decir que despilfarras tus momentos presentes al estar inmovilizado a causa de un comportamiento pasado, mientras que la preocupación es el mecanismo que te mantiene inmovilizado ahora por algo que está en el futuro y que a menudo es algo sobre lo que no tienes ningún control.”
  •  MIEDO A LO DESCONOCIDO. EVITAR EXPLORAR LO DESCONOCIDO POR PRUDENCIA, CAUTELA, PREJUCIOS, PERFECCIONISMO O FALTA DE FLEXIBILIDAD. Poner nuestra seguridad en factores externos.
  •  ACTUAR POR DEBER de tal manera que impide el desarrollo de comportamientos sanos y eficientes por dejar que tu vida sea controlada por los demás. “Si estás recargado de ‘debes’ y eres incapaz de romper con los convencionalismos prescritos por los demás, entonces quiere decir que estás en el grupo de los ‘externos’.” El grupo de los externos es el de los que responsabilizan de su estado emocional presente a alguien o algo externo, que está fuera de uno mismo.
  •  EXIGENCIA DE JUSTICIA. No se trata de no buscar la justicia, sino de usar la falta de justicia que afecta a nuestra vida como una justificación para la infelicidad. “En este caso el comportamiento autofrustrante no es la exigencia de justicia, sino la inmovilización que puede generar esa realidad sin justicia.”  Aquí entrarían, por ejemplo, los celos o la actitud del quejica existencial que siempre culpa de su estado de infelicidad al mundo: “¡No es justo!”

Leer más: http://www.cienciacosmica.net/news/tus-zonas-erroneas-wayne-dyer/

¿POR QUÉ NOS GUSTA VIAJAR ?

Publicado 23 julio, 2013 por Ana Maria Peña

Porque nos protege de uno de los narcóticos más nocivos de la vida: la rutina.
Porque acentúa nuestra curiosidad y ahoga nuestro conformismo.
Porque nos enseña a adaptarnos muy rápido a los cambios, y eso en la vida es mucho más útil que cualquier licenciatura.
Porque nos recuerda que mientras tengamos ganas de aprender, tendremos ganas de vivir.
Porque borra de un plumazo todos los prejuicios que otros intentan inculcarnos.
Porque nos da la oportunidad de conocernos cada día un poquito más a nosotros mismos.
Porque el ritmo al que nos somete siempre nos deja tiempo suficiente para poder disfrutar de las puestas de sol.
Porque nos hace sentir una libertad que no hemos conseguido experimentar de otra manera.
Porque nos brinda la posibilidad de darnos cuenta de que nuestro punto de vista es igual de válido que el de las personas de los países que visitamos.
Porque nos concede el inmenso placer de despertarnos cada día en un lugar diferente.
Porque nos permite llegar a aquellos lugares a los que soñábamos ir cuando éramos niños.
Porque nos coloca personas interesantes a las que conocer en cada esquina.
Porque pone a prueba cada día nuestra capacidad de entender el mundo.
Porque hace posible que otras religiones nos parezcan más verosímiles.
Porque nos da fuerzas para entender todo aquello que nos parece incomprensible de los países a los que vamos.
Porque nos otorga la convicción de que todo es mucho más sencillo de lo que parece en un principio.

Pero, sobretodo, nos gusta viajar porque nos proporciona sensaciones indescriptibles, como subir en un autobús y no saber en qué parada debemos bajar, mirar un mapa y no saber hacia donde ir, confiar en alguien a quien hemos conocido el día anterior, encontrar un camino y seguirlo a pesar de no saber a dónde va, dejar que el azar marque el próximo punto de nuestra ruta…
Por eso ahora, que se cumple un año desde que regresamos de nuestra tercera vuelta al mundo y por lo tanto hace un año que no viajamos, notamos que hay algo dentro de nosotros que nos impide estar más tiempo sin movernos.

Han sido doce meses especiales, que los hemos destinado a una de las cosas más hermosas que puede hacer un ser humano: traer más vida al mundo.
Ha sido un año muy bonito, muy emotivo. Un año inolvidable, que nos ha hecho evolucionar y pasar de ser dos viajeros a ser una familia viajera.
Una familia viajera que está deseando ponerse de nuevo la mochila a la espalda para poder disfrutar de todas las cosas que hemos relatado en este post.

Si la salud y nuestra maltrecha economía nos lo permiten, de aquí poco comenzaremos un viaje muy especial. Un viaje a Francia, un viaje al pasado, un viaje que nos ha de permitir cumplir una promesa ¿te acuerdas?
Mentiríamos si no dijéramos que estamos inquietos, con muchas dudas. Es un viaje que tenemos la imperiosa necesidad de que salga bien pues sabemos que puede marcar el resto de nuestra vida viajera.
Por eso necesitamos en este próximo viaje sentirte cerca, sentir que viajas con nosotros. Notar tu presencia, saber que estás allí.
Será un viaje corto, de apenas dos meses, y no demasiado lejos… pero presentimos que puede ser un viaje muy especial.
Esperamos poder compartirlo contigo.

Por cierto… ¿y a ti por qué te gusta viajar?

Nuestro libro Diario de viaje de un viaje diario está en proceso de reedición.
Estará disponible a partir del 23 de julio.
CÓMPRALO AHORA Y HASTA EL MARTES 23 DE JULIO AL PRECIO ESPECIAL DE 15 € y nos estarás ayudando a sufragar los gastos de imprenta. 

fuente;http://lavueltaalmundo.net/blog/335/Por-que-nos-gusta-viajar.php?utm_medium=email&utm_campaign=%C2%BFPor+qu%C3%A9+nos+gusta+viajar%3F&utm_source=YMLP-1&utm_term#.Ue1bYlUlauI.facebook

Cuando la vida después de la vida existe: Eben Alexander el Neurocientífico escéptico que aparcó su escepticismo.

Publicado 12 junio, 2013 por Ana Maria Peña

Por fin el libro está disponible en Español. (Zenith editorial)Desde Mayo de 2013.

Hasta no hace mucho el Dr. Eben Alexander era uno de esos escépticos recalcitrantes que argumentaba que la muerte cerebral terminaba con todo. De hecho como investigador en Harvard y Duke, sus papers resultaban extremadamente críticos con todo lo relacionado con las denominadas ECM (Experiencias Cercanas a la Muerte). Su línea argumental era como el resto de los escépticos que una vez que la actividad cerebral se detenía, la falta de oxígeno (anoxia) desencadenaba una serie de fenómenos tipo túnel que terminaba con la existencia a nivel biofísico.

El Dr. Alexander nunca imaginó que una meningitis iba a mantenerle durante ocho días en coma, dejando su cerebro inactivo, y bajo estricta monitorización, otros médicos estarían determinados a certificar su fallecimiento, cuando súbitamente volvió en sí completamente cambiado y pidiendo disculpas por su escepticismo anterior.

Literalmente, aseveró que el cielo existe y que tras la experiencia de la muerte, existe una dilación espacio-temporal en la que la conciencia se mantiene y se adquiere la capacidad de ver desde otro plano que no es el de la realidad material.

La publicación a toda página de la experiencia vivida por el Dr. Alexander en la revista Newsweek del mes de Octubre, relata todos los detalles de la experiencia vivida por Eben Alexander durante los ocho días que duró su aparentemente irreversible estado de coma.

Todo comenzó muy temprano en la mañana del 10 de Noviembre de 2008, día en el que Eben sintió un fuerte dolor de espalda que horas después motivó su ingreso en el mismo hospital donde habitualmente prestaba sus servicios como Neurocirujano.  Sus propios compañeros le asistieron quedando perplejos ante la impotencia de la meningitis que le dejó en coma cerebral como consecuencia de una bacteria E. coli, que literalmente invadió su cerebro en muy pocas horas.

Alexander relata cómo salió literalmente de su cuerpo y permaneció viendo desde un plano elevado a los que rodeaban su cuerpo inerte. Poco a poco fue sintiendo cómo una secuencia de melodías y luces le guiaban hacia una extraña pasarela multicolor en la que sintió una increíble paz y un sentimiento inigualable de amor, hasta que visualizó un escenario increíble con un valle de increíbles colores verdes y hermosísimas flores de indescriptible y compleja belleza.

En ese estado se encontró con seres de su pasado que le acogieron con un amor indescriptible y que le acompañaban a lo largo de su viaje. En ese trance, sintió cómo una divina presencia le envolvía y le encomendaba un mensaje para que  lo difundiera a su regreso.  El mensaje, tal y como declaraba el Dr. Eben Alexander era: ” No estás aquí para permanecer, sino para que te enseñemos las cosas para que luego regreses y las compartas con los demás”. Y en efecto, tras la experiencia, de forma casi milagrosa recobró la conciencia cuando sus propios colegas que monitorizaban sus constantes cerebrales estaban dispuestos a certificar su fallecimiento por meningitis.

El Neurocirujano tras su recuperación decidió escribir un libro titulado ” Proof of Heaven” que actualmente constituye una obra de lectura recomendada a todos los neurocientíficos que están investigando activamente las ECM.

En palabras textuales de Eben: ” No hay explicación científica para describir y entender lo que sucede tras la muerte, pero lo que sucede es una experiencia increíble”.

Por su parte el prestigioso  físico Victor Stenger , escribía en Newsweek que ” Únicamente por el hecho de que algun científico no pueda probar racionalmente nada desde el mundo de los vivos, no significa que tras la muerte acabe la existencia. Simplemente, tendremos que aceptar el hecho de que hay evidencias que al no poder cuantificar, tendemos a negar, y esta postura tampoco es científica”.

Por tanto, se abre un interesante campo de estudio en el que por primera vez se evidencia de forma empírica que es la experiencia de aquellos que han regresado de ECM, la que hay que tipificar y analizar para llegar a resultados reveladores sobre un fenómeno que ni el mayor de los escépticos puede ya atreverse a negar.

Aquellos que deseen leer el resumen en castellano  del libro del Dr. Eben Alexander, les dejamos aquí el enlace:

 

“Para ser feliz, basta con dejar de ser no feliz”

Publicado 11 junio, 2013 por Ana Maria Peña

Félix Torán, físico, doctor en Ingeniería Electrónica, funcionario internacional y escritor- Por Ima Sanchis

Tengo 39 años. Nací en Valencia y vivo en Francia; prefiero no precisar por cuestiones de seguridad, trabajo en la Agencia Espacial Europea. Estoy casado y tengo dos hijos. En política busco la mejor opción en cada momento, sin fidelidades. El universo es un todo inseparable

Cuestión de gestión

 

Conferenciante, escritor, coach, trabaja en la Agencia Espacial Europea, investiga, dirige sesiones científico-técnicas, viaja continuamente, escribe libros, tiene una vida social y familiar intensa, y tiempo para visitar a sus padres (afincados en Valencia), practica deporte cinco horas a la semana y meditación, ocho. ¡Ah!, y dice que pasa mucho tiempo con su familia y que duerme ocho horas diarias. ¿Les salen las cuentas?… A mí tampoco. Entonces, ¿cuál es el secreto? Para responder a esa pregunta que le hacen como mínimo una vez al día ha escrito El tiempo en tus manos (Luciérnaga), una guía para gestionar bien el tiempo. “Deje de trabajar para el tiempo -me dice-, y el tiempo trabajará para usted”.

 

Para ser feliz, basta con dejar de ser no feliz.

Bonita frase.
Nos pasamos el día creando causas que van en contra de nuestra propia felicidad y que al final se anclan en el subconsciente convirtiéndose en resistencias que operan continuamente.

No tengo tiempo de nada.
Ese mantra nos programa precisamente para eso. No lo repita más y aprenda a gestionar el tiempo.

¿Por dónde empezamos?
Separando lo importante de lo no importante. La mayoría no sabe hacerlo porque no tiene un criterio para ello.

¿Cuál es el criterio?
Saber dónde queremos llegar, cuál es nuestra visión y nuestra misión en la vida, de la que se derivan valores y metas. Todo lo que vaya a favor de eso es importante; lo que nos separe de ello es un ladrón de tiempo.

¿…?
Puede ser una persona, una tarea, una situación. Cada persona tiene sus ladrones de tiempo, pero hay algunos muy extendidos, como las interrupciones, reuniones y llamadas no deseadas, el desorden, la multitarea.

Lo de tener una visión suena esotérico.
La visión es el propósito en la vida, en qué queremos convertirnos a largo plazo. El hecho de ponerlo por escrito nos cambia la vida, nos da un marco de referencia; si no, nos pasamos la vida en prueba y error.

¿Y lo de la misión?
Como mínimo es la de ser feliz. Se trata de un proceso de autodescubrimiento. Hay que cuestionarse tres cosas: quién soy, cuáles son mis talentos, qué voy a hacer con ellos y a quiénes voy a dirigirme. Si no sabemos por qué hacemos lo que hacemos, perdemos la motivación.

Cierto.
Mucha gente vive en el mundo de lo urgente y hace cosas que no son importantes para ellos, sino para otros, y encima eso les produce estrés. Hay que salir de esa zona. Estar ocupado no es malo, siempre y cuando estemos hablando de trabajo y no de esfuerzo.

Alto ahí.
Si lo que haces está alineado con tu misión y disfrutas haciéndolo, puedes estar muy ocupado, pero no agotado.

Deme más herramientas.
Dedique un tiempo a cada tarea y huya de la procrastinación.

Latinajo.
Significa dejar para más tarde. Yo soy partidario del hágalo ya. En el momento en que se te ocurre una idea, el universo entero está en la mejor configuración para que la pongas en marcha. Si estás inspirado la acción fluye sola, parece que todo encaja.

Dígame las tres cualidades básicas de un buen gestor del tiempo.
Son personas proactivas: no esperan que las cosas pasen, sino que hacen que las cosas pasen. En el universo rige la ley de causa y efecto: toda causa da lugar a un efecto.

La ciencia se fundamenta en ello.
Por tanto, si yo no hago nada nuevo, nada nuevo va a pasar. Si quieres conseguir algo, debes considerarlo un efecto y así empezar a crear las causas. La persona reactiva espera que las cosas pasen mágicamente.

Entendido.
El cóctel de la buena gestión del tiempo consiste en cuatro partes de disciplina y una de improvisación. Y hay que conocer el concepto del tiempo, saber que existe el tiempo verdadero y el falso.

Curiosa distinción.
El tiempo verdadero es el instante presente; el falso tiempo necesita de la mente (programar tareas, recordar…), muy útil, pero si nos excedemos deriva en estrés y enfermedad. En cambio, la conexión con el instante presente la usamos muy poco y es lo que nos hace felices y productivos.

¿Productivos?
El súmmum de la gestión del tiempo es la atención plena, cualidad milenaria que nos permite estar en contacto con el presente incluso usando la mente. Otro aspecto esencial es gestionar bien la energía.

No estar siempre agotado.
Hemos de ser conscientes de cómo fluctúa nuestra energía durante el día para dedicar a las tareas importantes nuestros momentos de máxima energía.


La concentración es otro punto importante. Es una cualidad que se desarrolla mediante la meditación. Si aprendemos a concentrarnos en la respiración, desarrollamos la capacidad de no dejarnos llevar por distracciones. Y no hay que olvidar nuestro personal departamento de ayuda: el subconsciente.

¿Cómo conseguir su ayuda?
Si somos capaces de crear una imagen mental clara de lo que queremos lograr y lo asociamos a emociones (que ayudan a que el contenido se grabe con más fuerza), empezaremos a percibir las oportunidades. Pero es fundamental eliminar las creencias limitantes (“yo no valgo…, no merezco…”), que operan sin que seamos conscientes.

Deme algún truco para poner a trabajar al subconsciente.
Escriba en un papel su objetivo (por el que ya estamos luchando, aquí no hay magia) y hágalo de manera correcta (en presente, en voz activa). “Quiero encontrar trabajo” implica carencia; escriba: “Encuentro trabajo”, imagine que ya lo tiene. Y aprenda a leer en su cuerpo, en sus sensaciones, porque es como se expresa el subconsciente.
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LOS CINCO LENGUAJES DEL AMOR

Publicado 11 junio, 2013 por Ana Maria Peña
Habla de las cinco maneras básicas en las que las personas, según el Dr. Gary Chapman, expresan y reciben amor: el contacto físico, el tiempo de calidad, los regalos, las palabras y los actos de servicio. Cada persona tiene uno o dos lenguajes con los que le resulta más cómodo expresar amor.

Necesitamos que los demás también nos expresen amor en dicho lenguaje, y no sentiremos frustrados si no lo conseguimos. Lo ideal sería dar y recibir amor en todos los lenguajes porque así nos comunicaríamos más fácilmente con un mayor número de personas. Veamos cada uno de los lenguajes:

1.El contacto físico: Es una de las formas más directas y sencillas de comunicación entre los seres vivos, porque no requiere palabras, y es especialmente importante cuando una persona está enferma o triste. Hay quien evita el contacto físico o lo reduce a lo imprescindible.

2.El tiempo de calidad: Es aquel que se comparte sin presiones ni obligaciones, por puro placer, sin un objetivo que cumplir. Permite conversar y escucharse sin prisas. Ayuda a crear confianza y lazos emocionales.

3.Los regalos: En la sociedad consumista que vivimos el regalo ha perdido parte de su sentido más noble. Además, es tentador, porque lo más sencillo es hacer regalos de forma indiscriminada para no utilizar los otros lenguajes o sustituirlos. Hay que dar y recibir regalos (que no necesariamente tienen que ser objetos frívolos o innecesarios) con espíritu generoso.

4.Las palabras: A través de ellas explicitamos nuestra aprobación o desaprobación hacia los demás. Las palabras que decimos a los niños tienen un gran poder porque ellos creen que pensamos sinceramente todo aquello que decimos. Las palabras de amor y cariño, los elogios sinceros, se dicen casi sin pensar pero dejan una huella imborrable, independientemente de la edad.

5.Los actos de servicio: Son algo que se hace, no por necesidad u obligación, sino de forma generosa para ayudarse a sí mismo o los demás. Los adultos pasamos gran parte de nuestra vida cuidando a los demás a través de estos actos de servicio, lo cual resulta física y emocionalmente exigente. Por esta razón, es útil parar de vez en cuando y recuperar el espíritu de cuidado en estos actos.

Los 5 lenguajes del amor

Habla de las cinco maneras básicas en las que las personas, según el Dr. Gary Chapman, expresan y reciben amor: el contacto físico, el tiempo de calidad, los regalos, las palabras y los actos de servicio. Cada persona tiene uno o dos lenguajes con los que le resulta más cómodo expresar amor.

Necesitamos que los demás también nos expresen amor en dicho lenguaje, y no sentiremos frustrados si no lo conseguimos. Lo ideal sería dar y recibir amor en todos los lenguajes porque así nos comunicaríamos más fácilmente con un mayor número de personas. Veamos cada uno de los lenguajes:

1.El contacto físico: Es una de las formas más directas y sencillas de comunicación entre los seres vivos, porque no requiere palabras, y es especialmente importante cuando una persona está enferma o triste. Hay quien evita el contacto físico o lo reduce a lo imprescindible.

2.El tiempo de calidad: Es aquel que se comparte sin presiones ni obligaciones, por puro placer, sin un objetivo que cumplir. Permite conversar y escucharse sin prisas. Ayuda a crear confianza y lazos emocionales.

3.Los regalos: En la sociedad consumista que vivimos el regalo ha perdido parte de su sentido más noble. Además, es tentador, porque lo más sencillo es hacer regalos de forma indiscriminada para no utilizar los otros lenguajes o sustituirlos. Hay que dar y recibir regalos (que no necesariamente tienen que ser objetos frívolos o innecesarios) con espíritu generoso.

4.Las palabras: A través de ellas explicitamos nuestra aprobación o desaprobación hacia los demás. Las palabras que decimos a los niños tienen un gran poder porque ellos creen que pensamos sinceramente todo aquello que decimos. Las palabras de amor y cariño, los elogios sinceros, se dicen casi sin pensar pero dejan una huella imborrable, independientemente de la edad.

5.Los actos de servicio: Son algo que se hace, no por necesidad u obligación, sino de forma generosa para ayudarse a sí mismo o los demás. Los adultos pasamos gran parte de nuestra vida cuidando a los demás a través de estos actos de servicio, lo cual resulta física y emocionalmente exigente. Por esta razón, es útil parar de vez en cuando y recuperar el espíritu de cuidado en estos actos.

 

CREER ES CREAR

Publicado 6 marzo, 2013 por Ana Maria Peña

Para Crear es imprescindible primero creer. Creer que eres energía, creer que la vida es una ilusión transformable, creer que eres Amor materializado, creer que eres mucho más de lo que has creído hasta hora, y creer que eres capaz de Crear. Y en este punto te encontrarás con lo más desafiante, no utilizar la mente como la has venido usando hasta ahora, y comenzar a proyectar y a vivir desde tu corazón. ¿Qué significa esto? Bajar la conciencia desde tu cabeza para sostenerla en tu cuerpo entero. Sentir antes de pensar, para que el pensamiento y la mente vuelvan a ser un instrumento de creación y no quién decida qué crear. La mente es quien teme ante la vida, no el corazón; es la mente la que cree en el miedo y en las limitaciones. Y el corazón, la conciencia de Amor, no se encuentra en tu pecho donde está el órgano que irriga la sangre a tu cuerpo, sino que se encuentra paradójicamente en tu cerebro, pero en el hemisferio derecho.
Cuando digo “bajar la conciencia”, me refiero a que le entregues el timón de gobierno de tus acciones a la parte más intuitiva y femenina del cerebro, para desde allí trasladar la energía por todo tu cuerpo. Esta parte suave y amorosa se encuentra en el hemisferio derecho, en contraposición con el izquierdo en el que has confiado todas tus lógicas y creencias, rigideces al fin y al cabo. El hemisferio derecho se mueve en la multidimensionalidad y es flexible. Con esta parte de tu cerebro lograrás creer y comprender que todo es posible, porque así es, y este será el principio que fundará tus acciones en la Tierra y en tu vida.
Al entregarle el rol de gobierno a tu hemisferio derecho, podrás sentir que tu corazón y todo tu cuerpo laten como nunca antes. En meditación, como te explico en la última parte de este Tratado, imagina que el hemisferio izquierdo se instala en la parte posterior de tu cabeza y que el derecho pasa a situarse en la parte frontal de tu cráneo. Desde allí, siempre respirando consciente y profundamente, sentirás la paz de la conexión con la Fuente de Amor y tu Ser superior, y por ende contigo misma. Todas tus capacidades creadoras irán despertando en la confianza de que tú puedes ser feliz y puedes crear una nueva historia para tu vida, soberana y libre.
Cuando el corazón esté libre de sesgos y no esté sometido al miedo de la mente rígida, estarás en condiciones de imaginar en conciencia plena y sin limitaciones una nueva realidad, una nueva configuración energética para tu entorno. Y no temas quedarte sola en este viaje, tu luz se irradiará tan potente que los demás no tendrán otra opción que intentar lo mismo. Al mismo tiempo que tú encuentras tu esencia de Amor, estarás enviando un sinnúmero de invitaciones a hacer lo mismo, a creer que es posible.
El imaginar consciente es el acto mágico por excelencia, pero sólo si se proyecta desde el Amor. Por eso, antes de cualquier cosa, se hace necesario que revises tus miedos para Crear algo nuevo, e incluso perderle el miedo a tener miedo, porque de todas formas es parte de la vida…, sólo se trata de dejarlo atrás para moverte desde otro lugar, desde el Amor.

Extracto de “Tratado fundamental sobre manejo energético y creación en la vida cotidiana” por Roberto Cabrera Olea”

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