FÍSICA CUÁNTICA Y MAS.

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UNA TEORIA CUANTICA, PREDICE QUE EL FUTURO PODRÍA INFLUIR EN EL PASADO 

Publicado 21 septiembre, 2017 por Ana Maria Peña

Richard Feynman, físico y premio Nobel, dijo una vez: “Elegimos examinar un fenómeno que es imposible, absolutamente imposible, de explicar de alguna manera clásica, y que tiene en sí el corazón de la mecánica cuántica. En realidad, contiene el único misterio”.

futuro influye en pasado

Y es verdad. Múltiples teorías, como el enredo cuántico, han salido del reino teórico y han sido confirmadas dentro de la corriente dominante. Incluso hojeando algunos documentos previamente clasificados en la sala de lectura electrónica de la CIA, se puede ver cómo la ciencia del Black Budget confirmó algunos de estos temas hace décadas, sin embargo, nunca oímos hablar de ellos a través de los medios de comunicación.

Aquí está un ejemplo principal de un documento sobre el enredo cuántico. De este documento se desprende que su existencia fue confirmada hace décadas.

Lo que también es interesante de ese documento es que discute la telepatía, un fenómeno directamente relacionado y posible gracias a los descubrimientos dentro de la física cuántica. La parapsicología “pr” Psi “y la física cuántica van de la mano.

Ahora bien, un artículo reciente, publicado en Proceedings of The Royal Society A, apoya el argumento de que la teoría cuántica debe ser “retrocausal” o que un efecto puede ocurrir antes de su causa.

Es difícil de entender, ¿no? Pero sólo porque algo no pueda ser entendido, no significa que no sea real, y no debemos descartar cosas que no entendemos. Esto se ve a menudo con conceptos como la telepatía, aunque han sido confirmados y verificados, si bien de forma encubierta.

Tomemos este documento, por ejemplo, que examina la “habilidad paranormal de romper barreras espaciales”.
Lis Zyga de Phys. org señala el atractivo de la retrocausalidad:

En primer lugar, para aclarar lo que es y no es la retrocausalidad: no significa que las señales puedan ser comunicadas desde el futuro al pasado -tal señalización estaría prohibida incluso en una teoría retrocausal debido a razones termodinámicas.

En su lugar, la retrocausalidad significa que, cuando un experimentador elige el ajuste de medición con el que medir una partícula, esa decisión puede influir en las propiedades de esa partícula (o de otra partícula) en el pasado, incluso antes de que el experimentador hiciera su elección. En otras palabras, una decisión tomada en el presente puede influir en algo del pasado.

Claramente, si esta teoría es correcta, nuestro concepto de “tiempo” es defectuoso – los procesos físicos pueden realmente avanzar y retroceder hacia adelante y hacia atrás mientras son descritos por las mismas leyes físicas.

Sin embargo, Zyga hace algunos comentarios que muestran una falta de conciencia respecto a ciertos conceptos, ya que argumenta que “la idea de la retrocausalidad es tan difícil de aceptar porque nunca la vemos en ningún otro lugar”. Lo mismo es cierto de la acción a distancia “.

La acción a distancia es la idea de que los sistemas físicos pueden ser movidos, cambiados o influenciados sin ser tocados físicamente por nada más. Se refiere a la interacción no local de objetos que están separados en el espacio. Una vez más, esto ha demostrado ser un fenómeno real, y ha sido bien documentadoen múltiples ocasiones. Por lo tanto, la afirmación de que “no lo vemos en ningún otro lugar” en realidad no es cierta.

Otro gran ejemplo, usando sistemas cuánticos, proviene de un artículo publicado en la revista Physics Essays. Explica cómo este experimento ha sido usado repetidamente para explorar el papel de la conciencia en la formación de la naturaleza de la realidad física.

Fue publicado por el Dr. Dean Radin, a quien usted verá en la conferencia de abajo. Es el científico jefe del Instituto de Ciencias Noéticas.

Él produjo resultados increíbles: la intención humana, a través de meditadores, fue capaz de colapsar la función de onda cuántica. Los meditadores fueron el “observador” en este caso.

De hecho, como señala Radin en su conferencia, un resultado “5 sigma” fue capaz de otorgar al CERN el Premio Nobel en 2013 por encontrar la partícula de Higgs (que resultó no ser Higgs después de todo). En este estudio, también recibieron un resultado de 5 sigma cuando probaron meditadores contra no meditadores en el colapso de la función de onda cuántica. Esto significa que la actividad mental, la mente humana, la atención y la intención, que son unas cuantas etiquetas bajo el paraguas de la conciencia, obligan a la materia física a actuar de cierta manera.

Las observaciones no sólo perturban lo que hay que medir, sino que lo producen. … Obligamos[al electrón] a asumir una posición definida.  Nosotros mismos producimos los resultados de la medición “.

Si esto no fuera cierto, ¿por qué, por ejemplo, los Institutos Estadounidenses de Investigación llegarían a lasiguiente conclusión acerca de la acción a distancia?:

Los resultados estadísticos de los estudios examinados superan con creces lo que se espera por casualidad. Los argumentos de que estos resultados podrían deberse a defectos metodológicos en los experimentos se refutan con firmeza.

Los efectos de magnitud similar a los encontrados en la investigación auspiciada por el gobierno en SRI y SAIC han sido replicados en varios laboratorios de todo el mundo. Esta coherencia no puede explicarse fácilmente por las alegaciones de defectos o fraude.

Ya en 1985, un informe elaborado por el Instituto de Investigaciones del Ejército reveló que “los datos revisados en este informe constituyen auténticas anomalías científicas para las que nadie tiene una explicación adecuada”.

Este nuevo trabajo, publicado por Matthew S. Leifer de la Universidad de Chapman en California y Mathew F. Pusey del Instituto Perimetral de Física Teórica en Ontario, Canadá, quería averiguar si el tiempo, como la materia, se comporta de manera diferente en la escala cuántica.

Los investigadores desarrollaron un modelo, basado en la acción a distancia, donde intercambiaron espacio para el tiempo. Así que, como muestra el enredo, realmente no hay separación entre los objetos, o la información está viajando más rápido que la velocidad de la luz.

Pero, si la causalidad corría hacia atrás, esto postularía que la partícula en el presente podría afectar realmente a la partícula con la que estaba enredada, hacia atrás a través del tiempo.

Esto significa que, no sólo están conectadas dos partículas, mostrando que el espacio es sólo el concepto que proporciona la ilusión de separación, sino que también están todavía “enredadas”, independientemente del tiempo, por lo que hay teorías cuánticas que predicen que lo que sucede en el presente puede cambiar lo que ocurrió en el pasado.

El Eraser de elección retardada/Quantum Eraser

El experimento de elección retardada/goma cuántica se ha utilizado en múltiples ocasiones, así como repetido, para mostrar cómo el tiempo no existe en la forma en que lo entendemos actualmente.

En 2007, científicos franceses (ciencia 315.966.2007) inyectaron fotones en un aparato y demostraron que sus acciones podían cambiar retroactivamente algo que ya había sucedido.

Como señaló una vez Asher Peres, pionero en la teoría de la información cuántica: el “Si intentamos atribuir un significado objetivo al estado cuántico de un sistema único, aparecen curiosas paradojas: los efectos cuánticos imitan no sólo la acción instantánea a distancia, sino también, como se ve aquí, la influencia de las acciones futuras sobre los sucesos pasados, incluso después de que estos sucesos se hayan registrado irrevocablemente”.

Explicación de la escala cósmica de Wheeler del experimento de selección retardada

John Wheeler utiliza una gran analogía para ilustrar una parte de este concepto.

Nos pide que imaginemos una estrella que emite un fotón hace miles de millones de años, dirigiéndose hacia el planeta Tierra. Entre medio, hay una galaxia. Como resultado de lo que se conoce como “lente gravitacional”, la luz tendrá que doblarse alrededor de la galaxia para llegar a la Tierra, por lo que tiene que tomar uno de los dos caminos, ir a la izquierda o a la derecha. Miles de millones de años más tarde, si uno decide instalar un aparato para “atrapar” el fotón, el patrón resultante sería un patrón de interferencia. Esto demuestra que el fotón tomó un camino, y tomó el otro camino también.

Uno también podía “echar un vistazo” al fotón entrante colocando un telescopio a cada lado de la galaxia para determinar de qué lado del fotón se dirigía a la Tierra. Como sabemos por el experimento de la doble hendidura, el mismo acto de medir o “mirar” en qué dirección entra el fotón significa que sólo puede entrar por un lado. El patrón ya no será un patrón de interferencia que represente múltiples posibilidades, sino un patrón de aglomerado único que muestre “una” vía.

¿Qué significa esto? Significa cómo elegimos medir el “ahora” afecta en qué dirección el fotón tomó miles de millones de años atrás. Nuestra elección en el momento presente afecta a lo que ya ha sucedido en el pasado.

El enredo cuántico existe, independientemente del tiempo, lo que significa que dos trozos de materia (sistemas físicos) pueden enredarse en el tiempo.

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Resultados del primer estudio a gran escala sobre experiencias cercanas a la muerte

Publicado 28 abril, 2015 por Ana Maria Peña

La investigación AWARE, iniciada en 2008, analizó a 2.060 pacientes en muerte clínica por paro cardiaco, de 15 hospitales de países distintos

En 2008, un equipo de científicos de la Universidad de Southampton, en el Reino Unido, inició el primer estudio a gran escala de las llamadas “experiencias cercanas a la muerte”. Ahora se publican sus resultados, obtenidos del análisis de 2.060 pacientes en muerte clínica (por paro cardiaco) que fueron atendidos en 15 hospitales de diversos países. La investigación señala, entre otras cosas, que la conciencia parece darse durante un período de tres minutos tras la pérdida de latido, a pesar de que se considera que el cerebro deja de funcionar tras 20 ó 30 segundos de haberse producido la parada cardiaca. Por Yaiza Martínez.

Imagen: Sergey Galushko. Fuente: PhotoXpress.

Imagen: Sergey Galushko. Fuente: PhotoXpress.
En 2008, un equipo de científicos de la Universidad de Southampton, en el Reino Unido, inició el primer estudio a gran escala de las llamadas “experiencias cercanas a la muerte” oECM, que son percepciones del entorno narradas por personas que han estado a punto de morir o que han pasado por una muerte clínica, y han sobrevivido.

Estas percepciones son conocidas gracias a testimonios de pacientes. En nuestros tiempos, las técnicas de reanimación cardiaca han ayudado a que el número de testimonios de este tipo aumente.

La investigación, bautizada entonces como AWARE, fue realizada en centros hospitalarios del Reino Unido, de Norteamérica y de Europa con pacientes al borde de la muerte, y que fueron posteriormente reanimados. Ahora, se acaban de publicar sus resultados en la revista Resuscitation. El estudio ha durado cuatro años y ha abarcado 2.060 casos de muerte clínica por paro cardiaco en 15 hospitales distintos.

Hallazgos realizados

Entre sus descubrimientos, los científicos han destacado los siguientes en un comunicado de la Universidad de Southampton. En primer lugar, que los temas relativos a la experiencia de la muerte parecen ser mucho más amplios de lo que hasta ahora se había contemplado, pues van más allá de las ECM.

Por otra parte, se ha constatado que, en algunos casos de paro cardíaco, los recuerdos de conciencia visual compatibles con las llamadas experiencias extracorporales o extracorpóreas (sensación de estar flotando proyectado fuera del cuerpo) pueden corresponderse con hechos o situaciones reales.

Los científicos señalan que esta circunstancia podría darse en un porcentaje más alto de pacientes del registrado, pues muchos de estos pierden sus recuerdos tras la resucitación, por el efecto, sobre los circuitos de la memoria, de lesiones cerebrales o de la sedación.

Asimismo, los investigadores afirman que términos científicos ampliamente utilizados para describir este tipo de situaciones –como los ya mencionados “experiencias cercanas a la muerte” o “experiencias extracorpóreas”- podrían no ser suficientes para describir la verdadera experiencia de morir y su diversidad.

Además, señalan que los estudios futuros a este respecto deberían centrarse en situaciones de paro cardíaco, biológicamente sinónimas de muerte, en lugar de en otros estados médicos a veces mal definidos como “cercanos a la muerte”.

Concluyen que los resultados obtenidos confirman que la muerte amerita una investigación seria y sin prejuicios, que permita comprenderla mejor como “proceso”. “Contrariamente a lo que se cree, la muerte no es un momento específico sino un proceso potencialmente reversible, que ocurre después de cualquier enfermedad o accidente grave hace que el corazón, los pulmones y el cerebro dejen de funcionar”, explica el Dr. Sam Parnia, autor principal del estudio.

Parnia es profesor asistente de medicina de cuidados críticos en la Universidad Estatal de Nueva York, donde dirige el proyecto de investigación “Resurrección” (Resuscitation Research) y es miembro de la unidad de medicina pulmonar y cuidados críticos de la Universidad de Cornell en Nueva York. Es conocido por ser un destacado experto en la investigación de las experiencias cercanas a la muerte.

Estudios previos

Hasta la fecha, los estudios objetivos sobre las experiencias cercanas a la muerte habían sido limitados.

Algunos, llevados a cabo por investigadores independientes, habían revelado que entre el 10 y el 20% de las personas con parada cardiorrespiratoria y muerte clínica presentan, en ese periodo, procesos mentales estructurados, capacidad de razonar e, incluso, recuerdos detallados de la situación en la que se encontraba su cuerpo, de su entorno o de las personas que intentaron reanimarlos.

Por otra parte, en 2001, una investigación médica realizada en hospitales holandeses con 344 pacientes que habían sufrido la muerte clínica por efecto de crisis cardíacas estableció que el 18% de ellos recordaba haber vivido experiencias mientras su cuerpo estaba sin vida.

Asimismo, en su libro Near Death Experiences of Hospitalized Intensive Care Patients, a Five Year Clinical Study, Penny Sartori, una enfermera de cuidados intensivo del hospital Singleton del País de Gales, describió en 2008 los resultados que obtuvo, durante cinco años de estudio del fenómeno de las ECM. También psiquiatras como Elisabeth Kübler-Ross o George Ritchie han investigado el tema.

AWARE va más allá: porcentajes

Pero el proyecto AWARE va más allá de todas estas investigaciones, por su extensión. En porcentajes, reveló que un 39% de los pacientes analizados que sobrevivieron a un paro cardiaco y pudieron someterse a entrevistas estructuradas describían una percepción de conciencia durante el evento, pero curiosamente no tenían ningún recuerdo explícito de los acontecimientos.

Este hecho, según Parnia “sugiere que más gente tendría actividad mental inicialmente (en esa circunstancia), pero que no lo recuerdan tras su recuperación”, por las razones antes explicadas (lesiones cerebrales o el efecto de la sedación).

Entre los que sí informaron de una percepción de conciencia concreta y completaron todas las entrevistas posteriormente, el 46% señaló haber experimentado una amplia gama de recuerdos mentales en relación con la muerte, no siempre compatibles con el término “ECM” comúnmente utilizado. Entre esas experiencias, había algunas de miedo y persecución.

Solo un 9% de estos individuos contó experiencias compatibles con el término ECM y un 2% compatibles con el concepto de “experiencias extracorpóreas”, con recuerdos explícitos de “haber visto” y “escuchado” los acontecimientos que les rodeaban mientras estaban clínicamente muertos.

Uno de estos últimos casos fue validado mediante la utilización de estímulos auditivos durante el paro cardiaco. Además, los recuerdos detallados de percepción visual que contaron los pacientes fueron consistentes, según verificaciones realizadas, con los eventos acaecidos en realidad.

Un dato curioso que comenta Parnia es que, en todos estos pacientes, la conciencia pareció darse durante un período de tres minutos tras la pérdida de latido, a pesar de que se considera que el cerebro deja normalmente de funcionar tras 20 ó 30 segundos de haberse producido la parada cardiaca; y de que no se reactiva de nuevo hasta que el corazón se ha puesto otra vez en marcha.

La muerte y la tecnología

Al estado de muerte clínica lo sigue un periodo de tiempo, de entre unos segundos y una hora aproximadamente, en el que los esfuerzos médicos pueden conseguir revertir el proceso de la muerte.

Conocer lo que las personas experimentan durante la muerte clínica supone una oportunidad única de comprensión del proceso humano de la muerte, explicó Parnia al inicio de su proyecto de investigación, en 2008.

El estudio AWARE ha usado para tratar de caracterizar este proceso una sofisticada tecnología de análisis del cerebro y la conciencia humanos, durante las paradas cardiorrespiratorias.

Asimismo, ha examinado la capacidad de “ver” y “oír” durante el estado de muerte clínica (de ahí la prueba auditiva antes mencionada; también se usaron imágenes aleatoriamente generadas, que se ocultaron para poder ser vistas sólo desde arriba, en caso de que los pacientes pudieran percibir sus cuerpos desde “fuera”, en las experiencias extracorpóreas). La investigación fue completada con tests psicológicos y técnicas de registro de la actividad cerebral.

En general, las sensaciones de siempre relatadas por pacientes que han superado la muerte clínica (como abandonar el cuerpo, levitar, miedo extremo, serenidad total, seguridad, calidez, absoluta disolución o la visión de una gran luz al final del túnel o de seres –que, según las creencias de cada individuo suelen identificarse con Dios, los ángeles, familiares fallecidos, etc.-) han hecho que se le dé al proceso de morir una perspectiva espiritual e incluso paranormal. El estudio AWARE ha tratado de aportar una respuesta científica a este respecto.

FUENTE: http://www.tendencias21.net/Resultados-del-primer-estudio-a-gran-escala-sobre-experiencias-cercanas-a-la-muerte_a37675.html

Se ha descubierto lo que probablemente causa la adicción, y no es lo que tú crees

Publicado 6 febrero, 2015 por Ana Maria Peña

MARRIAGE FAIL

Hace ahora cien años que las drogas se prohibieron por primera vez. En todo este siglo de guerra contra las drogas, nuestros profesores y gobiernos nos han contado una historia sobre la adicción. Esta historia está tan arraigada en nuestra mente que ya la damos por hecho. Parece algo obvio. Parece manifiestamente cierto. Hasta que hace tres años y medio comencé un viaje de 48.000 kilómetros con mi nuevo libro,Chasing The Scream: The First And Last Days of the War on Drugs, para descubrir lo que realmente impulsaba la guerra contra las drogas, o eso creía. No obstante, lo que aprendí en el camino es que casi todo lo que nos han contado sobre la adicción es falso; hay una historia diferente a punto de ser contada, si es que estamos dispuestos a escucharla.

Si absorbemos esta nueva historia, tendremos que cambiar mucho más que la guerra contra las drogas. Tendremos que cambiarnos a nosotros mismos.

Yo lo aprendí de una mezcla extraordinaria de gente que conocí en mis viajes. De los amigos supervivientes de Billie Holiday, que me ayudaron a entender que el fundador de la guerra contra las drogas la acechó y contribuyó a matarla. De un médico judío, al que sacaron de un gueto de Budapest siendo un bebé para después revelar los secretos de la adicción siendo adulto. De un camello de crack transexual de Brooklyn que fue concebido cuando su madre, adicta al crack, fue violada por su padre, un agente de policía de Nueva York. De un hombre al que un dictador torturador retuvo en un pozo durante dos años y después fue elegido presidente de Uruguay para dar comienzo al final de la guerra contra las drogas.

Tenía un motivo bastante personal para querer saber esas respuestas. Uno de mis primeros recuerdos de niño es intentar despertar a un familiar y no ser capaz. Desde entonces, le he dado vueltas al misterio esencial de la adicción: ¿qué provoca que algunas personas se queden fijas en una droga o en un comportamiento sin poder parar? ¿Cómo ayudamos a esas personas a que vuelvan? A medida que me hago mayor, otro de mis familiares cercanos desarrolló una adicción a la cocaína y yo tuve una relación con un adicta a la heroína. Vamos, que estoy familiarizado con la adicción.

Si al principio me hubieras preguntado qué provoca la adicción a las drogas, te habría mirado como si fueras idiota, y habría dicho: “Pues las drogas”. No hay más que rascar. Pensé que lo llevaba viendo toda mi vida. Todos lo podemos explicar. Imagina que tú y yo y otras 20 personas que pasan por la calle tomaran una potente droga durante 20 días. Esas drogas tienen sustancias químicas muy adictivas, así que si lo dejáramos el día 21, nuestro cuerpo necesitaría esas sustancias. Tendríamos un mono terrible. Seríamos adictos. Eso es lo que significa la adicción.

Una de las formas en que esta teoría se estableció por primera vez fue mediante experimentos de ratas, que se inyectaron en la mente de los americanos en la década de los 80 con una famosa publicidad de Partnership for a Drug-Free America. Puede que os acordéis. El experimento es simple. Pon una rata en una jaula con dos botellas de agua. Una sólo con agua. La otra con heroína o cocaína diluida. Casi todas las veces que lleves a cabo este experimento, la rata se obsesionará con el agua con droga y volverá a por más hasta que muera.

El anuncio explica: “Una sola droga es tan adictiva que nueve de cada diez ratas de laboratorio la consumirán. Cada vez más. Hasta la muerte. Se llama cocaína. Y puede hacerte lo mismo a ti”.

No obstante, en los setenta, un profesor de Psicología de Vancouver llamado Bruce Alexander descubrió algo extraño en este experimento. La rata está sola en la jaula. No tiene otra cosa que hacer aparte de tomar drogas. ¿Qué ocurriría, se preguntaba, si se intentara de otra manera? Entonces, el profesor construyó un parque para ratas (Rat Park). Se trata de una jaula de diversión en la que las ratas tenían pelotas de colores y la mejor comida para ratas y túneles para corretear y muchos amigos: todo lo que una rata querría. Alexander quería saber qué ocurriría.

En el parque de ratas, todas probaron los dos botes de agua porque no sabían qué contenían. Pero lo que sucedió fue sorprendente.

A las ratas que llevaban una buena vida no les gustó el agua con droga. En general, evitaban beberla y consumían menos de un cuarto de las drogas que tomaban las ratas aisladas. Ninguna murió. Mientras que las ratas que estaban solas e infelices se hicieron adictas, no le ocurrió lo mismo a ninguna de las que vivía en un entorno feliz.

Al principio pensé que era sólo una particularidad de las ratas, hasta que descubrí que al mismo tiempo estaba teniendo lugar un experimento equivalente en humanos. Se llamaba la Guerra de Vietnam. La revista Time informó de que el consumo de heroína era “tan común como mascar chicle” entre los soldados estadounidenses, y hay evidencias claras que lo respaldan: un 20% de los soldados estadounidenses había desarrollado adicción a la heroína allí, según un estudio publicado en los Archivos de Psiquiatría General. Muchas personas estaban comprensiblemente aterradas; creían que un gran número de adictos volvería a casa cuando terminara la guerra.

No obstante, un 95% de los soldados adictos -de acuerdo con el mismo estudio- dejó las drogas. Muy pocos se sometieron a rehabilitación. Pasaron de una terrorífica jaula a un lugar agradable, por lo que ya no querían tomar drogas.

El profesor Alexander defiende que este descubrimiento es un profundo reto tanto para la visión de derechas de que la adicción es un fracaso moral debido a los excesos hedonistas, como para la visión liberal de que la enfermedad es una enfermedad que tiene lugar en un cerebro químicamente secuestrado. De hecho, defiende que la adicción es una adaptación. No eres tú. Es tu jaula.

Después de la primera fase de Rat Park, el profesor Alexander continuó con sus pruebas. Repitió los primeros experimentos, en los que las ratas estaban solas y consumían la droga de forma compulsiva. Dejó que la consumieran durante 57 días. Luego las sacó del aislamiento y las situó en el parque para ratas. Quería saber si al caer en ese estado de adicción, el cerebro está tan secuestrado que es imposible recuperarse. ¿Las drogas se apoderan de ti? De nuevo, lo que ocurrió fue sorprendente. Parecía que las ratas tenían síntomas de abstinencia, pero pronto dejaron de consumir tantas drogas y volvieron a llevar una vida normal. La jaula buena las salvó. Las referencias completas de todos estudios que cito están en el libro.

Cuando me enteré, me quedé impactado. ¿Cómo podía ser? Esta nueva teoría es un ataque tan radical sobre lo que siempre nos han dicho que parece imposible, irreal. Pero a cuantos más científicos entrevistaba y más estudios leía, más cosas descubría que parecían no tener sentido, a menos que se tuviera en cuenta este nuevo enfoque.

Este es un ejemplo de un experimento que ocurre a tu alrededor y que quizá también te ocurra a ti algún día. Si sales hoy a correr y te rompes la cadera, probablemente te den diamorfina, el nombre médico de la heroína. En el hospital hay mucha gente que recibe heroína como calmante por un largo período. La heroína que te da el médico tiene una pureza y potencia mucho mayor que la de la heroína que se consume en la calle, que venden y adulteran los delincuentes. Por tanto, si la antigua teoría de la adicción es cierta -las drogas la provocan; hacen que tu cuerpo las necesite-, entonces es obvio lo que debería ocurrir. Un montón de gente, al salir del hospital, iría por las calles pidiendo heroína para seguir con su hábito.

Pero ahí está lo extraño: que, virtualmente, nunca ocurre. El doctor canadiense Gabor Mate fue el primero en explicarme que los consumidores clínicos lo dejan sin más, a pesar de que se han estado drogando durante meses. La misma droga, utilizada durante el mismo período de tiempo, convierte a los usuarios de la calle en adictos desesperados, mientras que no afecta a los pacientes médicos.

Si sigues creyendo -como me pasaba a mí antes- que la adicción está provocada por sustancias químicas, esto te resultará incomprensible. Pero si crees la teoría de Bruce Alexander, el puzle empieza a cobrar sentido. Los adictos callejeros son como las ratas de la primera jaula, aislados, solos, con una sola vía de escape a su disposición. El paciente médico es como las ratas de la segunda jaula. Vuelve a casa a una vida rodeada por la gente que ama. La droga es lo mismo, pero el entorno es diferente.

Esto nos da una visión que va mucho más allá de la necesidad de entender a los adictos. El profesor Peter Cohen defiende que los seres humanos tienen una necesidad profunda de apego y de crear vínculos. Es así como obtenemos satisfacción. Si no podemos conectar con las personas, conectaremos con cualquier cosa que encontremos, el zumbido de una ruleta o el pinchazo de una jeringuilla. Afirma que deberíamos dejar de hablar sobre “adicción” en general para empezar a llamarlo “apego”. Un adicto a la heroína se ha adherido a ella porque no ha podido vincularse con otra cosa hasta ese punto.

Por tanto, lo opuesto a la adicción no es la sobriedad. Es la conexión humana.

Cuando me enteré de todo esto, descubrí que poco a poco me estaba convenciendo, pero me seguían asaltando algunas dudas. ¿Decían esos científicos que las sustancias adictivas no tenían nada que ver? Entonces me explicaron que puedes hacerte adicto al juego y nadie piensa que te inyectas un paquete de cartas en las venas. Puedes tener todo tipo de adicciones sin que impliquen ningún componente químico. Un día fui a una reunión de Jugadores Anónimos en Las Vegas (con el permiso de todos los presentes, que sabían que estaba ahí para observar) y vi que eran tan adictos como los cocainómanos y heroinómanos que conocía. Y aun así, no había sustancias químicas adictivas de por medio.

Con todo, seguía preguntándome si los componentes químicos desempeñaban algún papel. Resulta que hay un experimento que daba la respuesta precisa, y que aprendí gracias al libro The Cult of Pharmacology, de Richard DeGrandpre.

Todo el mundo sabe que fumar tabaco es uno de los hábitos más adictivos. Las sustancias químicas del tabaco proceden de una droga llamada nicotina. Cuando se crearon los parches de nicotina a principios de los noventa, creció el optimismo: los fumadores podrían saciar su adicción sin sufrir los efectos perniciosos (y mortales) de los cigarrillos. Serían liberados.

No obstante, el Departamento del Cirujano General reveló que el 17,7% de los fumadores son capaces de dejarlo usando parches de nicotina. Esto tiene su importancia. Si las sustancias químicas llevan al 17,7% de la adicción, como esto demuestra, son millones de vidas arruinadas a nivel mundial. Esto significa que la historia que nos han contado de que La Causa de la Adicción son las sustancias adictivas es verdadera, pero es sólo una pequeña parte de un panorama mucho mayor.

Todo esto tiene grandes implicaciones en la guerra contra las drogas que lleva lidiándose todo un siglo. Esta guerra masiva que, como he visto, mata a gente desde México a Liverpool, está basada en la afirmación de que necesitamos erradicar físicamente un montón de sustancias químicas que interceptan el cerebro de la gente y provocan adicción. Pero si las drogas no son la causa de la adicción -si, en realidad, es el desapego lo que la provoca-, vuelve a resultar incomprensible.

Por irónico que parezca, la guerra contra las drogas realmente incrementa todas esas causas de la adicción. Por ejemplo, fui a una cárcel en Arizona, Tent City, donde los presos están aislados en diminutas cuevas de piedra (The Hole [El Agujero]) durante semanas para castigarlos por el uso de drogas. Es la recreación humana más próxima a las jaulas que garantizaban la adicción mortal de las ratas. Cuando esos prisioneros salgan, no tendrán posibilidades de trabajo por sus antecedentes penales; estarán incluso más aislados. Es lo que he comprobado a través de todas las historias humanas que he descubierto a lo largo y ancho del mundo.

Hay una alternativa. Se puede construir un sistema diseñado para ayudar a los adictos a reconectar con el mundo y dejar atrás sus adicciones.

No es algo teórico. Está ocurriendo. Lo he visto. Hace casi 15 años, Portugal tenía uno de los peores problemas de drogas en Europa: el 1% de la población era adicta a la heroína. Probaron una guerra contra las drogas y el problema no hizo más que empeorar. Entonces decidieron hacer algo radicalmente diferente. Pensaron despenalizar todas las drogas y utilizar todo el dinero que antes gastaban en arrestar y encarcelar a los drogadictos en reinsertarlos y reconectarlos con sus propios sentimientos y con la sociedad. El paso más importante es conseguirles un alojamiento seguro y un trabajo para que tengan un objetivo en la vida y algo por lo que levantarse cada mañana. Yo vi cómo les enseñaban en clínicas cálidas y acogedoras a reconectar con sus sentimientos tras años de trauma y de silencio con las drogas.

Me enteré de que un grupo de adictos recibió un préstamo para crear una empresa de mudanzas. Eran un grupo, todos conectados entre sí y con la sociedad, responsables del cuidado de cada uno.

Los resultados de todo esto ahora están aquí. Un estudio independiente del British Journal of Criminology descubrió que desde la total despenalización, había disminuido la adicción, y el uso de drogas inyectadas había bajado un 50%. Repito: el uso de drogas inyectadas se redujo un 50%. La despenalización ha sido un éxito tan evidente que muy pocas personas en Portugal quieren volver al antiguo sistema. El que más campaña hizo contra la despenalización en 2000 fue Joao Figueira, inspector jefe del cuerpo de narcóticos de Portugal. Hizo todas las advertencias nefastas que se esperarían del Daily Mail o de Fox News. Pero cuando estuvimos juntos en Lisboa, me dijo que no ocurrió nada de lo que había predicho… y que ahora espera que todo el mundo siga el ejemplo de Portugal.

Esto no sólo afecta a las personas drogadictas a las que quiero. Es relevante para todos nosotros, porque nos obliga a pensar de forma diferente sobre nosotros mismos. Los seres humanos son animales de vínculos. Necesitamos apego y amor. La frase más sabia de todo el siglo XX fue el “conecta tan sólo”, de E. M. Forster. Pero hemos creado un entorno y una cultura que nos impide la conexión, o que ofrece sólo la parodia de ello a través de internet. El aumento de la adicción es un síntoma de una enfermedad más profunda de la forma de vida que llevamos, que dirige constantemente nuestra mirada hacia el próximo objeto brillante que deberíamos comprar en lugar de hacia los seres humanos que nos rodean.

El escritor George Monbiot lo ha llamado “la era de la soledad”. Hemos creado sociedades humanas en las que es más fácil que nunca que la gente carezca de conexiones humanas. Bruce Alexander, el creador de Rat Park, me dijo que durante mucho tiempo hemos estado hablando exclusivamente de la recuperación de la adicción de forma individual. Ahora tenemos que hablar de la recuperación social, el modo en que todos nos recuperamos, unidos, de la enfermedad del aislamiento que nos invade como una espesa niebla.

Pero esta nueva prueba no sólo supone un reto políticamente hablando. No sólo nos obliga a cambiar la mente. Nos obliga a cambiar nuestro corazón.

Amar a un adicto es realmente duro. Cuando miraba a los adictos a los que quiero, siempre estaba tentado de seguir los consejos para un amor difícil promovidos por losrealities como Intervention (dile al adicto que se reponga o deshazte de él). Su mensaje es que deberíamos evitar a los adictos que no lo van a dejar. Es la lógica de la guerra contra las drogas, importada a nuestras vidas privadas. No obstante, aprendí que así sólo acrecentará su adicción y acabarás perdiéndolos. Llegué a casa decidido a unirme más que nunca a los adictos que conocía, para hacerles saber que los quiero de forma incondicional, independientemente de si lo dejan o si no pueden dejarlo.

Cuando volví de mi largo viaje, miré a mi exnovio, con síndrome de abstinencia, temblando en la cama de invitados, y pensé en él de otra forma. En el último siglo, hemos estado cantando canciones de guerra sobre adictos. Mientras le secaba la frente, se me ocurrió que deberíamos haberles cantado canciones de amor.

La historia completa del viaje de Johann Hari -contada a través de las historias de la gente que conoció- se puede leer en su libro ‘Chasing The Scream: The First and Last Days of the War on Drugs’, publicado por Bloomsbury. El libro ha recibido elogios de todo el mundo, desde Elton John hasta Glenn Greenwald, pasando por Naomi Klein. Puedes leer más sobre el libro en www.chasingthescream.com.

Johann Hari hablará sobre su libro el 29 de enero a las 19.00, hora estadounidense (la 1:00 en la Península), en la librería Politics and Prose, en Washington DC. El 30 a mediodía estará en Nueva York en la 92nd Street Y. El 4 de febrero por la tarde estará en la librería Red Emma en Baltimore.

Las referencias y las fuentes bibliográficas de toda la información citada en este artículo se pueden encontrar en las extensas notas del libro.

Si os interesan las noticias sobre el libro y este tema, podéis visitar la página de Facebook Chasingthescream y darle a ‘me gusta’.

Este post apareció originalmente en la edición estadounidense de ‘The Huffington Post’ y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano.

Nos dan la razón: los radiólogos españoles desaconsejan oficialmente hacer mamografías

Publicado 30 enero, 2015 por Ana Maria Peña

Hace apenas tres meses, coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Cáncer de Mama (19 de octubre), lancé un texto que despertó la polémica entre los lectores de Tener S@lud, entre los medios de comunicación y entre la comunidad médica. (1)

Decía lo siguiente (copio literalmente):

“Mi conciencia me obliga a poner negro sobre blanco y decirle que le están engañando: le están mintiendo sobre la importancia de la detección precoz del cáncer de mama. ¿Le parece exagerado mi tono? Es que la situación lo requiere. Estudios científicos de lo más riguroso y avanzado exponen hoy en día que podría resultar inútil -y hasta peligroso- someterse a pruebas de detección precoz del cáncer de mama. Por lo tanto, es incomprensible que las autoridades sigan financiando campañas a gran escala en favor de la detección del cáncer de mama sin informar al público de la intensa controversia que hay entre los expertos respecto a este tema”.

El drama del sobrediagnóstico

En ese texto, en base a los estudios más punteros (como por ejemplo el informe de Cochrane Collaboration) daba cuenta de los siguientes hechos que ahora le resumo para que los tenga presentes para poder valorar en su justa medida la importancia de lo que voy a decirle después: (2)

  • Las cifras de cáncer de mama son casi las mismas en todos los países occidentales. A lo largo de un periodo de 10 años, 3 de cada 1.000 mujeres mueren por su causa.
  • Durante mucho tiempo se ha creído que la detección sistemática permitía reducirlo, lo que justificaría las campañas masivas de detección precoz.
  • La detección precoz causa importantes daños colaterales que anulan el beneficio e incluso provocan, al final, un aumento del riesgo de morir de cáncer o de enfermedad cardíaca en las mujeres que gozan de buena salud y que se someten a ellas.
  • El objetivo de la detección precoz del cáncer es descubrir los pequeños focos cancerosos en la mama, microtumores que no se pueden ver a simple vista, ni palpándose. Pero no todas estas células cancerosas son peligrosas. La mayoría desaparecen espontáneamente.
  • Este sobrediagnóstico desencadena todo un protocolo de tratamiento inútil en mujeres que gozan de buena salud: tumorectomía (extirpación quirúrgica) o incluso mastectomía (amputación del seno), rayos (radioterapia), quimioterapia… con todo lo que implica en términos de dolor, riesgos, efectos secundarios (aumento del riesgo de muerte por cáncer o enfermedad cardíaca) y traumas psicológicos. En muchos casos en vano.
  • La detección precoz y el consiguiente tratamiento no han implicado una disminución de los casos graves de cáncer ni la muerte por esta causa.

Los comentarios de nuestros lectores no se hicieron esperar (puede verlos si lo desea en nuestra web). Muchos nos felicitaron por nuestra “valentía” al exponer con claridad una información así, tan contraria a lo “políticamente correcto”. Otros fueron críticos con nosotros (como le he dicho, todos los comentarios –a favor y en contra- son públicos y pueden verse en la web).

Los radiólogos alertan: “los beneficios no superan los riesgos”

Pues bien, ¿por qué vuelvo a traer a colación esta información y todos estos datos? Su importancia en sí misma lo justificaría con creces. Pero hay algo más: la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM), acaba de publicar un informe llamado “Recomendaciones de ´no hacer´” dirigida a médicos, radiólogos y pacientes que contiene una lista cerrada de exploraciones radiológicas “que no deberían hacerse”. (3)

En su declaración de intenciones, aseguran que su objetivo es “disminuir el uso de aquellas técnicas obsoletas, de dudosa eficacia y utilidad”. La SERAM asegura que se trata de evitar especialmente “aquellas en las que se reduzcan las dosis de irradiación sobre los pacientes” y “mejorar la calidad y seguridad en el paciente, buscando alternativas menos agresivas y evitando la cascada de pruebas diagnósticas innecesarias”.

Pues bien, ahora llegamos a donde quería llevarle.

La SERAM es muy clara al desaconsejar tajantemente las mamografías para la detección precoz de cáncer en pacientes sin factores de riesgo: “Por el bajo rendimiento diagnóstico, la posible yatrogenia asociada (tanto por la propia prueba como por las que se pueden derivar de ella) y elevado coste (económico y social) no existe justificación para realizar mamografías de detección precoz en mujeres menores de 40 años que no presenten factores de riesgo”.

Para quienes no lo sepan, y para entender mejor el alcance de la afirmación anterior, la yatrogenia (o “iatrogenia”) hace referencia a los daños producidos por los actos médicos, es decir, los efectos negativos en la salud causados por los médicos (en este caso, por la mamografía). Y los radiólogos lo tienen claro cuando se trata de hacer mamografías con carácter preventivo: “los posibles beneficios no superan los posibles riesgos”.

En relación al cáncer de mama, el informe de SERAM informa de otras pruebas que, en otros casos, tampoco hay que hacer. Son las siguientes:

  • NO HACER: Pruebas de imagen para descartar metástasis en pacientes intervenidas de cáncer de mama con intención curativa y que estén asintomáticas. RAZÓN: No sólo suponen una gran carga de trabajo y gasto para los departamentos de imagen, sino que afectan de forma negativa a las pacientes, ya que crea en ellas ansiedad, molestias, realización de procedimientos intervencionistas innecesarios, sobrediagnósticos y sobretratamientos.
  • NO HACER: Pruebas de resonancia magnética de detección precoz en pacientes sin factores de riesgo. RAZÓN: Es una técnica que sólo debería realizarse en las pacientes con aumento de riesgo (por encima del 20%). En la población general presenta más inconvenientes que ventajas.
  • NO HACER: Pruebas de imagen para detectar metástasis en pacientes con cáncer de mama y asintomáticas. RAZÓN. La existencia de metástasis en mujeres con cáncer de mama en estadios iniciales y asintomáticas es muy improbable. La realización de estas pruebas conlleva retrasos en la aplicación del tratamiento, ansiedad en las pacientes, posibles falsos positivos, realización de pruebas invasivas innecesarias como biopsias, sobretratamiento, aumento de la radiación sobre la paciente, etc.

La Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM) menciona también el altísimo coste que todas estas pruebas representan para los sistemas sanitarios. Está claro que para la colectividad suponen un gasto enorme, pero sería dinero bien empleado si sirvieran para algo. Lo que es absurdo es tirar el dinero presentando las campañas de detección precoz del cáncer de mama (y por tanto, las mamografías masivas) como una solución eficaz válida siempre y en todos los casos, cuando esto no es así.

Por supuesto que los métodos de diagnóstico son útiles y recomendables en muchos casos, pero lo que hay que evitar es presentarlos como la panacea, como los grandes aliados de las mujeres que en realidad no son. Más bien al contrario.

La paradoja de la popularidad

“Cuantos más cánceres se descubren gracias a la detección por mamografía, más personas imaginan, de manera errónea, que el diagnóstico les ha salvado la vida, mayor es el número de personas que tienen la impresión de haber ´sobrevivido´ a un cáncer y que a su vez se convierten en defensoras de la detección”.

No puedo estar más de acuerdo con estas palabras. Son del Dr. Anthony Miller, autor de un estudio canadiense de gran alcance (llevado a cabo en casi 90.000 mujeres a lo largo de 25 años), publicado enBritish Medical Journal, que concluye igualmente desaconsejando abiertamente las mamografías masivas. (4)

El valor de la información

El informe de los radiólogos españoles tiene un enorme valor en su objetivo de desterrar mitos y ofrecer información que ayude a todos (sobre todo a las mujeres) a tomar la mejor decisión en cada momento.

Este documento debería difundirse por toda la población, pero especialmente entre personal sanitario y pacientes, de forma que aumente su interés e inquietud. Se pretende que la toma de decisiones en las pruebas de imagen, decisión final del radiólogo, sea una responsabilidad compartida, con optimización de los recursos disponibles y adaptada a cada circunstancia y situación individual”, dicen el propio informe.

Comparto plenamente la necesidad de informar a las personas sobre todos los asuntos de salud que les atañen (que es precisamente el objetivo de Tener S@lud y de Los Dossier de Salud, Nutrición y Bienestar), así que le animo, si lo desea, a que lea usted mismo el informe.

Parece que la verdad se va haciendo a la luz: es falso que las campañas de detección masiva permiten salvar los senos de las mujeres, pues lo cierto es lo contrario.

Si cree al igual que yo que las mujeres deben conocer los riesgos reales de la detección precoz del cáncer de mama, por favor, difunda este mensaje entre sus familiares, amigos y seres queridos o comparta el artículo en las redes sociales. Muchas gracias.

¡A su salud!

Juan-M. Dupuis,

fuente: TENER SALUD

ESTUDIOS DE LA UNIVERSIDAD DE PITTSBURGH SOBRE LA TERAPIA REIKI EN PACIENTES ONCOLÓGICOS.

Publicado 26 enero, 2015 por Ana Maria Peña

En el Departamento de Anestesiología de la Universidad de Pittsburgh en los EE.UU. se realizó un estudio médico que recoge las mejoras sintomáticas en pacientes aquejados de cáncer, tras haber recibido tratamiento de reiki en los propios centros oncológicos en los que se encontraban ingresados. Este estudio fue llevado a cabo por los investigadores Marcus DA, Blazek-O’Neill B, Kopar JL.
El objetivo de este estudio fue el de analizar los beneficios percibidos por pacientes oncológicos tras recibir sesiones de reiki. La metodología fue la siguiente: durante un período de 6 meses, se invitó a pacientes adultos de un hospital universitario a recibir reiki a través de voluntarios. Tras estas sesiones de reiki, se solicitó a los pacientes a completar una encuesta en la que se preguntaba sobre los cambios percibidos tras recibir las sesiones de reiki.
Los cambios en el dolor, el estado de ánimo, la angustia, el sueño y el apetito se calificaron en una escala de 5 puntos: desde ningún beneficio (0) a gran beneficio (5). Las encuestas se distribuyeron después de completar el tratamiento y fueron recogidas en sobres con franqueo pagado.
 
Los resultados fueron obtenidos a partir de un total de 145 encuestas (con una tasa de respuesta del 34,5%). El tratamiento con reiki fue calificado como una experiencia positiva en un 94% en el centro hospitalario universitario y del 93% en los demás centros oncológicos, así mismo el 86% de los pacientes se mostraron interesados en recibir sesiones de reiki adicionales.
 
La mejoría sintomática fue similar en todos los pacientes, el 89% calificó la mejoría como de gran beneficio. La mejora en la relajación recibió el 86% como gran beneficio. Esta misma escala de gran beneficio recibió el 75% en la reducción de la ansiedad y de la preocupación. El 81% (hospital universitario) y el 78% (otros centros oncológicos) de los pacientes lo calificaron como un gran beneficio en relación a su estado de ánimo; mientras que el 43% y el 35% lo calificaron como gran beneficio para mejorar el sueño. El 45% y el 49% percibieron un gran beneficio en la reducción del dolor. Así mismo el 75% y el 63% notaron una gran mejoría en su actitud, y el 30% del total de pacientes mejoraron su apetito.

Publicado por: Ángeles Torres

FUENTE: http://espacioreikimadrid.blogspot.com.es/2015/01/estudios-de-la-universidad-de.html?spref=fb

La Sociedad Americana del Cáncer ha admitido que los cánceres no tratados suelen desaparecer naturalmente

Publicado 5 enero, 2015 por Ana Maria Peña

Mientras se investigaba el uso de terapias alternativas que fueron utilizados por Suzanne Somers, nos encontramos con los médicos y medios de comunicación que trataban desesperadamente de difamar su reputación (Suzanne Somers es una actriz cómica estado unidense que trató de manera natural su cáncer). Las respuestas de los médicos eran tan apresuradas que revelaron accidentalmente estadísticas que normalmente no se comparten con el público.
“Estamos encontrando que alrededor del 25 al 30 por ciento de algunos tipos de cáncer dejan de crecer en algún momento, que pueden hacer que algunos tratamientos se vean bien cuando en realidad los tratamientos no están haciendo nada. Hasta ahora los médicos no pueden determinar cómo identificar qué pacientes tienen cánceres que no progresarán, la única opción es tratar a todo el mundo “.
Dr.Otis Brawley, director médico de la American Cancer Society
Si bien algunas personas pueden considerar 25 a 30 por ciento un porcentaje relativamente bajo, esto es en realidad mucho más alta que la tasa de éxito de la quimioterapia. Los verdaderos rebotes de tasa de curación de toda la vida están entre 2 y 4 por ciento para los tratamientos ortodoxos (quimioterapias). En comparación, el 30% de repente se convierte en una figura muy impresionante, con una ganancia de 10 veces. Por supuesto, este número habla sólo para aquellos que supuestamente no obtienen ningún tratamiento en absoluto. Las terapias alternativas obtienen mejores tasas de curación que el 30%, pero estos números no se discuten públicamente por funcionarios médicos, y rara vez en privado.¿Por qué estas cifras nunca se dan a los pacientes que son diagnosticados con cáncer?¿Por qué están en lugar diciendo la mentira de que ciertamente morirán si se niegan la quimioterapia y la radiación, cuando casi es lo opuesto?
cáncer
Hemos buscado incansablemente por las tasas de éxito de aquellos que decidieron alejarse de todos los tratamientos durante varios años, pero que sólo la encontramos cuando la Sociedad Americana del Cáncer tropezó en su intento de defender su reputación magullando mansamente a Susan Somers.¿Por qué no se liberaron públicamente esos números antes?. La recuperación de Suzanne Somers era obviamente bastante embarazoso para ellos, porque no sólo es ella uno de los muchos se han curado de cáncer de forma permanente (no sólo a los 5 años de supervivencia), sino que ella también hizo público acerca de sus experiencias con los tratamientos alternativos.¿Había seguido religiosamente las terapias ortodoxas, habría tenido la oportunidad de un 96% de no estar vivo?, y su prolongada muerte habría sido verdaderamente horrible.
La cita citada anteriormente hace otro punto interesante. Los médicos realmente no tienen idea de qué tipos de cáncer progresarán, y cuáles no. Por lo tanto, debemos preguntarnos si las primeras pruebas son realmente una buena idea.Con las primeras pruebas, no sólo las pruebas en realidad estimulan el cáncer a través de la radiación, el corte, y el envenenamiento, sino que los médicos a menudo descubren anomalías que de otra manera desaparecen naturalmente si se dejan solas. Ellos siempre tratan esas anomalías, y los pacientes casi siempre mueren a causa de los tratamientos. La gente hoy en día mueren a causa de los tratamientos en lugar de los tipos de cáncer, y esto se muestra en las estadísticas del propio establecimiento. Siempre que un cuerpo se expone a la quimioterapia, los cánceres golpearán más pronto o más tarde, independientemente de si existían inicialmente.Todos los medicamentos de quimioterapia son cancerígenos, y debilitan todas las células sanas. Esto es admitido en la literatura oficial de efectos adversos para todos los llamados medicamentos contra el cáncer, y la destrucción celular masiva es oficialmente una parte de los tratamientos estándar de diseño. Ellos afirman que sus medicamentos atacan las células cancerosas más débiles, pero que en realidad lo que hacen es atacar todas las células, y por lo tanto el sistema inmune queda es un estado muy crítico para la recuperación.
“Llámenlo la flecha del cáncer. Al igual que la flecha del tiempo, que se suponía de apuntar en una dirección. Los cánceres crecieron y empeoraron Pero como un artículo en la revista de la Asociación Médica de Estados Unidos señaló la semana pasada, los datos de más de dos décadas de cribado de cáncer de mama y de llamada de próstata que ver en tela de juicio. Además de encontrar tumores que serían letales si no se tratan, la selección parece estar encontrando muchos pequeños tumores que no serían un problema si se quedaron solos, sin descubrir por el cribado.Estaban destinados a dejar de crecer por su cuenta o se encogen, o incluso, al menos en el caso de algunos tipos de cáncer de mama, desaparezcan”.
– Gina Kolata, el New York Times, 26 de octubre 2009
La tasa de éxito de cáncer de curar no va a subir mucho en la medicina ortodoxa, ya que no está dispuesto a considerar cualquier metodologías menos rentables. Un aumento en las tasas de éxito de tratamiento del cáncer ortodoxos indicaría que sus métodos de cálculo de las tasas de curación han cambiado, no las tasas de supervivencia reales. Es cómo la ciencia se cocina de la medicina moderna. Apenas sobreviviendo durante 5 años está actualmente la cuentan como una cura exitosa, pero los pacientes generalmente mueren entre la marca de 5 y 10 años.Se llama “cocinar los libros” en los círculos de contabilidad. La mayoría de las personas se sorprenden cuando se enteran de que los que mueren durante los ensayos de medicamentos están censurados de los registros, ya que el partido no “completar el estudio”. Perder la vida en una prueba experimental de drogas en realidad ayuda a la posibilidad de adquirir ese medicamento aprobado de una compañía de medicamentos, porque entre los que reciben, los más enfermos no se cuentan.
“El éxito de la mayoría de las quimioterapias es terrible … No hay evidencia científica de su capacidad de extender de manera apreciable la vida de los pacientes que sufren de cáncer orgánico más común … La quimioterapia para tumores malignos demasiado avanzados para la cirugía, representa el 80% de todos los cánceres , es un páramo científico “.
Si la industria del cáncer está realmente preocupada por el progreso científico, entonces no estaría ocultando sus propias estadísticas. La verdad no teme la investigación.En cambio, sus números están cubiertos en repetidas ocasiones, y la comunidad científica elimina de sus filas a cualquier persona que se niega a aceptar el dogma celoso del establecimiento .No es ciencia. Es la política, y una forma muy mortal de la misma.
“Dos a cuatro por ciento de los cánceres responden a la quimioterapia.”
– Ralph Moss, Ph.D.

Refleja empatía y mejora tu salud

Publicado 1 diciembre, 2014 por Ana Maria Peña
María Damiani. /¿Quién puede caminar, aunque solo sea unos minutos, con los mocasines de sus vecinos?“No juzgues a tu prójimo antes de haber caminado varias leguas con sus mocasines”, dice un proverbio amerindio.

“¿Ponerse en los zapatos del otro?”

Al calzar los zapatos ajenos se puede percibir lo que la otra persona siente o está experimentando en su vida. A temprana edad nos inculcan una escala de valores como el respeto, la solidaridad, la paciencia, la honestidad.

La empatía se define como la cualidad que permite establecer buenas relaciones interpersonales y que nos da la capacidad de comprender las necesidades y emociones de nuestros semejantes, además de inferir sus pensamientos y sentimientos, generando simpatía, comprensión y ternura. Muchas veces, el egoísmo o los intereses propios no permiten el despertar de la empatía.

¿Cómo se puede desarrollar la empatía?

Para lograr este valor interior hay algunos puntos necesarios a tener en cuenta:

1º Aprender a escuchar.

2º Conocer y comprender al otro.

3º Crear un ambiente de confianza y cordialidad.

4º Mantener la calma mental.

5º Tener buenos pensamientos hacia los demás.

6º Dar importancia a los asuntos ajenos y después a los propios.

7º Demostrar una actitud solidaria por las personas.

¿Cuál es su influencia en la salud?

En el ámbito de la salud, la empatía ha sido reconocida como un elemento clave en la atención y cuidado de los pacientes. Por eso, se considera que un profesional es empático, cuando escucha con atención el relato y observa cada gesto de su paciente, las actitudes, los tonos de voz, los silencios, etc. Desde este punto de vista, la empatía es claramente una actitud afectiva, capaz de generar una verdadera catarsis entre ambos.

“Ponerse en los zapatos del otro” es, por lo tanto, entender el mundo de creencias, vivencias e ideas del paciente.

El investigador del Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR) y licenciado en Biología, luis vivanco sierralta, sostiene que “la empatía médica permite al profesional sanitario desarrollar un equilibrio afectivo en su relación con el paciente y para desarrollarla hay que combinar compasión, comunicación y entendimiento en el trato con los enfermos”. El experto ha indicado que la Universidad Thomas Jefferson, en Estados Unidos, es el centro que tiene más experiencia en la investigación de la empatía médica.

La cualidad de la empatía nos enseña a tener mayor interés por los demás, y a favorecer así nuestras relaciones en todos los ámbitos sociales en el que vivimos.

Manifestar esta cualidad en cualquier área está vinculada con cualidades espirituales como el altruismo, la solidaridad, la compasión, la tolerancia; cuánto más empática es una persona, más solidaria y paciente es y además, se la puede relacionar como un modo de ofrecer servicio espiritual, un servicio que es algo tan natural como respirar o sonreír y que solo podemos brindarlo a través de una actitud gozosa del corazón.

No se trata de poner el peso de las responsabilidades sobre uno mismo, sino en usar los dones divinos — como inteligencia, gentileza e intuición — que aportan claridad a la consciencia y enfocar a esa persona rodeada de todo el bien: de la salud, la abundancia y la alegría. A medida que crecemos en luz podemos reconocer en nuestro prójimo su esencia espiritual, afirmando silenciosamente su integridad como imagen del Amor. De esa manera, nuestro corazón estará siempre abierto para ayudar. La mirada que tengamos sobre nosotros mismos será idéntica a la que tengamos sobre la otra persona.

Uno se puede preguntar: ¿Cuántas veces al día reflejo empatía en mis relaciones con los demás? ¿Cuántas veces me pongo en los zapatos del otro?

Tal vez estas reflexiones lleven a cada uno a concientizar el valor de tener una actitud empática en la vida para proporcionar paz y armonía a uno mismo y a los demás.

María Damiani escribe acerca de la salud y el bienestar desde una perspectiva espiritual y es Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana en España.

Email: spain@compub.org Twitter: @compubespana

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