Los colegios médicos la persiguen y los hospitales la acogen

Publicado 6 junio, 2017 por Ana Maria Peña

La situación de las llamadas técnicas no convencionales vive una auténtica paradoja en nuestro país. Mientras las organizaciones médicas las eliminan de sus comités, terapias como la acupuntura o el Mindfulness están cada vez más integradas en clínicas y hospitales y aceptadas socialmente.

La situación actual de las llamadas medicinas complementarias (o medicina natural, o técnicas no convencionales…) está viviendo una curiosa paradoja en nuestro país: mientras las organizaciones colegiales han iniciado una especie de cruzada contra ellas –eliminando de su estructura aquellas secciones relacionadas con estas terapias– en la práctica cada vez están más integradas en la atención sanitaria, ya sea esta pública o privada, y más aceptadas socialmente.

La Organización Médica Colegial abrió la brecha al crear, a finales de marzo, un «Observatorio contra las pseudociencias, pseudoterapias, intrusismo y sectas sanitarias». Le siguieron los colegios de médicos de Las Palmas y Madrid que anunciaban (hace apenas una semana) su decisión de eliminar todas sus secciones y actividades en el entorno de las llamadas terapias alternativas, aludiendo la falta de evidencia científica de estas prácticas.

Al mismo tiempo, terapias como la acupuntura o la fitoterapia no sólo han incrementado su demanda, sino que se han hecho un hueco en los centros médicos de toda España. Prueba de ello es la Unidad de Medicina Integrativa (es decir, que combina la medicina convencional y las terapias complementarias) del Consorcio Sanitario de Terrassa (CST), en Barcelona.

En marcha desde enero de 2016, representa la primera experiencia de este tipo en un centro de la Seguridad Social en nuestro país. «Los pacientes atendidos en Oncología Médica, Radioterápica y Cuidados Paliativos pueden acceder de forma voluntaria a los tratamientos que se ofrecen en la unidad que son nutrición, Mindfulness, acupuntura y terapia bioenergética, una vez informados por su médico responsable y conjuntamente con los tratamientos convencionales», explica la doctora Cristina Abadía, presidenta del Comité de Salud Integrativa del CST.

La importancia de su puesta en marcha radica, por un lado, en que ayuda a eliminar los falsos prejuicios sobre este tipo de tratamientos pues el hecho de que se ofrezcan dentro del sistema aporta mayor seguridad y confianza a los pacientes que, «hasta el momento, se muestran muy agradecidos de la atención recibida», cuenta Abadía. Por otra, su implantación sirve para generar evidencia científica, uno de los caballos de batalla de las terapias alternativas. Así, según datos preliminares de que disponen (los resultados definitivos los presentarán en la IV Jornada de Salud Integrativa que se celebrará en ese mismo hospital el 17 de noviembre), han observado una mejora de los niveles de ansiedad y de fatiga. «El 84,7% de los pacientes refieren una percepción de mejoría física, el 100% refieren mejoría del estado emocional, y todos los pacientes atendidos recomendarían la unidad a otro paciente», cuentan desde el hospital.

Porque, de hecho, muchas veces lo que sucede es que son los propios pacientes los que piensan en buscar algún tipo de medicina complementaria fuera de los «circuitos oficiales», pero que el miedo o la falta de confianza les ha frenado. Por eso la incorporación de servicios médicos no convencionales en la sanidad a nivel privado es mucho más habitual debido, sobre todo, a la demanda de una población que exige tratamientos menos agresivos y que no cronifiquen sus problemas.

Un ejemplo es el del Hospital Vithas Xanit Internacional de Málaga, que acaba de firmar un acuerdo de colaboración con el Hospital de Medicina Tradicional China de Wenzhou para ofrecer a los pacientes tratamientos de acupuntura y masajes dentro de su nueva Unidad de Medicina Tradicional China y que tienen previsto ampliar en los próximos meses con otras especialidades y servicios. «La innovación es una nota característica en nuestro centro y por ello buscamos la forma de incorporar nuevos servicios para cubrir las necesidades que día a día necesitan nuestros pacientes, desde el convencimiento de que los servicios deben ofrecerse desde un punto de vista integral y multidisciplinar, creando nuevos productos para cubrir las expectativas de nuestros clientes», cuenta la directora gerente del hospital, Mercedes Mengibar.

El objetivo de esta colaboración, añade, es la de crear alianzas entre ambos hospitales para fomentar el «intercambio y complemento tanto de servicios médicos como de profesionales sanitarios para que puedan compartir y desarrollar nuevas habilidades que permitan ofrecer a los pacientes nuevas técnicas y opciones de tratamiento, así como desarrollar eventos científicos donde participarán profesionales de todos los centros para intercambiar experiencias y conocimientos».

La acupuntura es, precisamente, una de las medicinas complementarias que cuenta con mayor demanda y respaldo médico. De hecho, está incluida en el Sistema Andaluz de Salud dentro de la cartera de servicios de Atención Primaria como tratamiento para el dolor. Por eso León Siboni, presidente de la Asociación Colegial de Médicos Acupuntores del Colegio de Médicos de Madrid, cree que lo que está sucediendo en las organizaciones colegiales, como la de Madrid, es una «persecución inquisitorial», ya que esta técnica goza de reconocimiento científico internacional. «A pesar de la inexistencia del marco legislativo específico, la acupuntura y moxibustión se ejerce en la actualidad, en una veintena de centros en España», apunta el doctor Siboni. Como La Fé de Valencia, el Reina Sofía de Córdoba, el Virgen del Rocío de Sevilla o en el Hospital 12 de Octubre de Madrid «donde, mediante un acuerdo interno se aplica en el Servicio de Rehabilitación», asegura.

También los médicos homeopáticos han alzado la voz ante esta situación. De hecho la homeopatía fue la primera de las terapias naturales en ser expulsada de los colegios. Varias entidades de médicos homeópatas han elaborado un manifiesto en el que explican que dar continuidad a estas estructuras es vital para garantizar la seguridad del paciente y la buena praxis profesional de los médicos: «Consideramos que su existencia es positiva para los profesionales, pero sobre todo es una garantía de seguridad para los pacientes porque esto implica que quienes les atienden están sometidos a las mismas normas deontológicas que el resto de colegas y que su práctica clínica está tutelada por el organismo», advierten. Porque, dicen, los médicos que lo practican «somos, ante todo, médicos y nos hemos formado en las mismas facultades que el resto. Porque Medicina sólamente hay una y la homeopatía es una herramienta terapéutica más a tener en cuenta, legítima y con base científica, y que cuenta con medicamentos totalmente regulados en España y en Europa, incluso formando parte de las prestaciones públicas en algunos países de nuestro entorno».

Auge del Mindfulness

Las prácticas meditativas son otras de las medicinas complementarias que más han crecido en los últimos tiempos, especialmente el Mindfulness o atención plena, que se podría decir que «está de moda». Así su presencia en centros públicos y privados españoles ha pasado de excepcional a casi habitual. En hospitales como La Paz de Madrid, se aplica en la Unidad de Psicoterapia tanto a nivel individual como de terapia de grupo en personas con dolor crónico o trastornos de la alimentación; en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona en la Unidad de Psiquiatría; en el Hospital Joan March de Mallorca, donde se desarrolla con enfermos terminales en la Unidad de Cuidados Paliativos; y también en los hospitales Clínico y Nisa de Valencia o en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza.

 

Dentro de ese «totum revolutum» que sería la medicina natural estaría incluida la Fitoterapia, algo que paraTeresa Ortega, vicepresidenta del Centro de Investigación sobre Fitoterapia ( Infito), «no tiene ningún sentido» ya que, asegura, cuenta con «probada evidencia médica». Tanto es así que grandes compañías farmacéuticas han apostado de forma decidida por este tipo de fármacos.

La presencia de plantas medicinales en la farmacopea cotidiana es algo más que normal, y se pueden encontrar numerosos medicamentos en los que suponen el elemento principal de la formulación.

Como ejemplos Ortega menciona «la práctica totalidad de preparados para los esguinces, que incluyen arnica; la blastoestimulina, que es una pomada cicatrizante cuyo componente fundamental es extracto de centella asiática; o el espino blanco, aprobado por la Organización Mundial de la Salud para el tratamiento de la insuficiencia cardiaca leve».

Fuente:  Medicina natural: Los colegios médicos la persiguen y los hospitales la acogen  http://www.larazon.es/atusalud/salud/medicina-natural-los-colegios-medicos-la-persiguen-y-los-hospitales-la-acogen-PA15260917?sky=Sky-Mayo-2017?sky=Sky-Junio-2017#Ttt1rhXlOvb5iviq

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