Periodistas de ABC: no, las leches vegetales no son una “moda”, y sí, sí son leche

Publicado 11 agosto, 2016 por Ana Maria Peña

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Hoy nos encontramos con otro de esos artículos de “divulgación nutricional” en un medio escrito español, esta vez toca el ABC y el título del artículo no puede ser más dramático: El consumo de leche de vaca peligra por la moda de las vegetales.

Llamarlo artículo periodístico es estirar mucho la definición. Se huele a la legua que es un panfleto propagandístico de la industria láctea, ni siquiera lo intentan disimular. Todo el mensaje está enfocado a que nos demos cuenta del “error” que cometemos a dejar de tomar leche de vaca y sustituirla por esos “sucedáneos de moda” que nos van a descalcificar los huesos y a conducir a un estado de desnutrición sin retorno.

Las leches vegetales no son una “moda”. En las culturas orientales llevan siglos produciendo y consumiendo leche de soja. En el mediterráneo se ha consumido desde siempre leche de almendras y de chufa. La leche de avena es propia de los países del norte. La leche de coco es un alimento típico de los países tropicales. Otra cosa es que el consumo de todas estas leches  esté aumentando, pero esto es otro tema. Su consumo aumenta porque cada vez la gente está más concienciada sobre los problemas que acarrea la industria láctea para los animales, los humanos y el planeta. Esto no es una moda, esto es un signo de que la humanidad progresa.

Algunas perlitas extraídas del artículo del ABC:

Las bebidas de soja, de almendras, arroz… copan el mercado mientras cae en picado la venta de leche. Los expertos temen carencias nutricionales.

¿Carencias nutricionales? ¿De qué? ¿Es que la leche de vaca aporta algún nutriente que no se pueda encontrar en otros alimentos? Y si es así, ¿cómo se las arreglan todos los seres humanos que viven en culturas donde no se consumen lácteos? A los japoneses por ejemplo no parece irles mal eso de no tomar productos lácteos: es el pueblo con mayor esperanza de vida del mundo. No debe de ser tan imprescindible la leche de vaca como quieren hacernos creer.

No hay ningún argumento científico para limitar la ingesta de leche, salvo que exista una intolerancia o una alergia», aclara Jesús Román, presidente de la Fundación Alimentación Saludable y de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA).

Guau. Un experto en nutrición ignora los estudios científicos que advierten de las consecuencias negativas del consumo de lácteos en humanos. Un número de estudios los suficientemente significativo como para que la Universidad de Harvard se haya hecho eco de ellos y recomiende explícitamente a la población limitar la ingesta de lácteos. Así lo dice Harvard: “Aunque el consumo de leche y calcio puede disminuir el riesgo de osteoporosis y cáncer de colon, una alta ingesta puede aumentar el riesgo de cáncer de próstata y posiblemente de ovario. Además, los productos lácteos son ricos en grasa saturada y en retinol (vitamina A), que a altas dosis puede, paradójicamente, debilitar los huesos”. Se puede leer aquí: https://www.hsph.harvard.edu/nutritionsource/what-should-you-eat/calcium-and-milk/

¿A este experto el riesgo de cáncer de próstata y ovario, y paradójicamente, de osteoporosis, así como su alto aporte de grasa saturada no le parecen argumentos científicos suficientes como para limitar la ingesta de leche?

Las campañas en colegios e instituciones de los últimos años no han logrado superar la moda de las (mal) llamadas leches vegetales… La población debe saber que solo es leche lo que sale de la teta de un animal, ya sea de vaca, de cabra o de camella. Las bebidas de soja, arroz, de almendras no son leche y nunca podrán ser sustitutos.

A pesar del empeño que tienen la industria láctea y sus voceros porque las leches vegetales no se llamen leche, resulta que no tienen razón. Por supuesto, las leches vegetales también pueden llamarse bebidas vegetales si uno quiere llamarlas así, pero el término “leche” no es incorrecto. Así lo ve la Real Academia Española de la Lengua, que en su definición de leche, recoge varias acepciones, y la tercera de ellas es:

Leche:

  1. f. Jugo blanco obtenido de algunas plantas, frutos o semillas.Leche de cocode almendras.

Por cierto, la RAE también recoge otros usos del término leche, como leche hidratante (cosmético de consistencia espesa y color blanco) o como sinónimo de bofetada (si no te estás quieto te daré una leche). No he visto a la industria láctea protestar por estos usos del término leche, solo por aquel que les perjudica a ellos, claro.

“Consumidores confusos”. Los lácteos de origen animal tienen vitaminas como la A, la D o del complejo B y calcio que no contienen las vegetales. Son una fuente magnífica de proteínas, energía, grasa y minerales. «Además contienen otros elementos beneficiosos encargados de modular la microbiota y nuestras defensas naturales que no están presentes en las bebidas vegetales», argumenta Mercedes Gil-Campos, profesora de Pediatría de la Universidad de Córdoba. Como Román, esta especialista insiste en que no se debe utilizar el término leche vegetal para no confundir a los consumidores.

No, los consumidores no están confusos. Los consumidores están más y mejor informados que nunca y por eso cada vez tragan menos con la propaganda de la industria láctea.

Todos los nutrientes que contiene la leche animal están presentes en otros alimentos, no son exclusivos de la leche animal, así que el párrafo entero es un sinsentido. Supongo que por lo de “modular nuestras defensas naturales” se referirán a las propiedades del yogur. Estas mismas propiedades las tienen los yogures de soja y cualquier otro alimento fermentado, como el tempeh, el miso, el natto, por poner unos cuantos ejemplos.

A los expertos les preocupa especialmente el descenso entre los adolescentes españoles y las personas de tercera edad, grupos de población en los que se necesita mayor aportación de estos alimentos, especialmente por su riqueza en calcio.

Si a los expertos les preocupa realmente el consumo de calcio, que den ejemplos de otros alimentos ricos en calcio para aquellos que no deseen tomar lácteos. La gente está en su derecho de elegir la dieta que desee.

El calcio es importante, pero la leche no es la única fuente, ni siquiera la mejor.  Otras buenas fuentes de calcio son las verduras de hoja verde y la col china, la leche de soja fortificada y muchas legumbres. Estas palabras no son mías, son de la Universidad de Harvard:https://www.hsph.harvard.edu/nutritionsource/what-should-you-eat/calcium-and-milk/

«Los españoles están acostumbrados a captar el calcio de lácteos y no de otros alimentos, si los sustituyen por una fuente errónea corren el riesgo de sufrir carencias», insiste esta especialista en Nutrición que también es miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (ciberOBN).

Bufff… lo de “los españoles están acostumbrados” es de traca. Como si el calcio no se pudiera absorber de otros alimentos. Esa “costumbre” no está grabada en los genes. No hay un solo artículo científico que haya mostrado que los habitantes de un país o de una región solo puedan absorber el calcio de un determinado alimento. En vez de hacer afirmaciones sin fundamento científico, si de verdad a estos expertos les preocupa que los españoles tomen calcio, deberían decir cuáles son las fuentes de este mineral. Esto no aparece, ¿curiosamente? en todo el artículo. Parece que es mejor que penetre la idea de que fuera de los lácteos no hay calcio.

De nuevo: https://www.hsph.harvard.edu/nutritionsource/what-should-you-eat/calcium-and-milk/

Algunas marcas de bebidas vegetales han optado por añadir calcio a sus productos para compensar esta carencia. Sin embargo, no basta…Si se trata de reducir la ingesta de grasa, hay alternativa en las leches animales en sus variedades desnatadas o semidesnatadas. El aporte calórico es menor y aunque en estos casos se reduce el contenido de vitaminas A y D, hay también opciones enriquecidas.

Así que las leches animales son naturalmente tan buenas que tenemos que quitarles unas cosas y añadirles otras. Sin embargo, esta opción no vale en el caso de las leches vegetales. Las leches animales se enriquecen con vitamina D, A, calcio y todo lo que le quieran poner (algunas llevan omega-3, fibra, fitoestrógenos, he visto de todo), y esto es aceptable. Las leches vegetales también se enriquecen con calcio (por cierto, se ha mostrado que el calcio de la leche de soja enriquecida se absorbe en una proporción muy similar al calcio de la leche animal), con vitamina D y a veces con B12, pero esto “no basta”. ¡Vaya doble vara de medir! En fin, para tomar una leche animal enriquecida, me quedo con la vegetal enriquecida, muchas gracias (y parece que no soy la única).

Este grupo de investigación es autor de un estudio científico que considera la leche de vaca como un vehículo de salud para la población. El informe fue elaborado por la Fundación Iberoamericana de Nutrición y la Fundación Española de Nutrición.

No, esto que mencionan no es un “estudio científico”, es un informe elaborado por una fundación privada, la Fundación Española de Nutrición; son cosas completamente diferentes. ¿Sabéis quiénes son, entre otros, los patrocinadores de esta fundación? Atención: Campofrío, Coca-Cola, McDonalds, Nestlé, Ordesa, Puleva, Reny Picot y…Telepizza (podéis comprobarlo aquí: http://www.fen.org.es/index.php/sobre-fen/patrocinadores) ¿Alguien puede pensar que dicho informe puede ser objetivo, que los patrocinadores no han tenido ninguna influencia en su contenido? ¿Y nadie cree que una fundación que recibe dinero de Campofrío, Coca-Cola y Telepizza debería abstenerse de dar consejos nutricionales a la población? ¿Y los periodistas de preguntarles? (perdón por la ingenuidad).

Frente al descenso de la leche ha crecido en paralelo el consumo de las bebidas de soja, avena, almendra, espelta, coco, quinoa, chufa.. y hasta de alpiste. Mientras los ganaderos españoles agonizan, el volumen de venta de estas bebidas vegetales está generando un volumen de venta de unos 200 millones anuales.

Ah, aquí estaba, ya hemos llegado a la raíz del asunto, por fin. Los ganaderos, a pesar de recibir generosos subsidios, están viendo disminuir sus beneficios. Este es el verdadero problema; y el origen de este panfleto. Pero no son los ganaderos españoles los que agonizan, periodistas de ABC. Las que agonizan a día de hoy son los millones de vacas torturadas en la industria láctea, que tienen una esperanza  de vida de 4-5 años cuando la suya natural es de 20; son los terneros apartados de sus madres al nacer y enviados al matadero a las pocas semanas. Es el planeta el que agoniza, por la presión insoportable de la ganadería industrial que no deja de emitir gases de efecto invernadero, contaminar ríos y mares y desperdiciar recursos. No son los ganaderos los que agonizan.

Los ganaderos siempre pueden reciclar su negocio y empezar a cultivar vegetales y a hacer con ellos leche de soja, avena, espelta, coco, quinoa, chufa…y hasta de alpiste (y yo lo digo sin ironía).

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