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Publicado 9 marzo, 2016 por Ana Maria Peña

Entre hoy y mañana, dependiendo en que parte del planeta nos encontremos, la Luna hará su conjunción mensual con el Sol. Esta Luna nueva se da en el signo de Piscis y en este umbral tendremos un Eclipse solar total, el primero del 2016. Tendremos otro Eclipse –lunar- el día de la Luna llena, en Libra, el 23 de Marzo. Son dos energías diferentes y complementarias. Los Eclipses son aceleradores evolutivos. Nos muestran lo que funciona y lo que no, y nos empujan a movernos en la dirección del cambio que nuestra alma ha elegido seguir.

Los Eclipses están vinculados a los Nodos de la Luna : portales evolutivos, ejes energéticos, reconocidos por los antiguos, especialmente los Vedas, como la casa del Dragón del Cielo. Los Eclipses han sido temidos, respetados y honrados como portales en el tiempo, agujeros negros, vórtex de transformación, por los cuales entra y sale el Dragón guardián -o depredador- de nuestro tiempo.

El Nodo Norte de la Luna nos muestra por donde el Dragón asoma su cabeza y nos indica hacia donde nos movemos evolutivamente. Los Vedas llamaron la Cabeza del Dragón, Rahu, la punta de la flecha de nuestro dharma, hacia donde hemos de caminar para liberarnos. El Nodo Sur de la Luna, Ketu, nos muestra la cola del Dragón. Este Nodo nos indica lo que traemos del pasado en forma de don o de deuda. Nos habla de lo vivido y de lo que eventualmente hemos de trascender para crecer. Nuestro proceso evolutivo se da entre estos dos ejes. Nuestra vida es la Alquimia que hacemos entre estos dos portales del tiempo.

Cuando entramos en temporada de Eclipses se activan en nuestra memoria celular patrones muy antiguos que, consciente o inconscientemente, se manifiestan en el presente. De ahí que a menudo un Eclipse moviliza muchísima energía y profundos cambios que pueden parecer inexplicables, maravillosos, milagrosos, mágicos o siniestros y temidos. Son momentos que nos recuerdan que algo más grande nos une y nos ampara. No recuerdan que estamos conectados a narrativas milenarias que nos unifican con otras dimensiones de la existencia.

El efecto de un Eclipse se puede empezar a sentir unas semanas antes y se puede prolongar hasta seis meses después. De ahí la importancia de estar atentos a cómo se mueve la energía en estos días ya que sus efectos suelen ser, además de intensos, inesperados.

Los Eclipses están asociados al miedo: crecer puede doler y a veces la aceleración evolutiva nos puede resultar precipitada, poco acertada dentro de los márgenes de seguridad que hemos creado. Si nos abrimos al cambio. Si aceptamos que la naturaleza cíclica del Universo ES cambio, si no nos resistimos, los Eclipses nos revelan la verdad que necesitamos para evolucionar. Si nos resistimos a sus lecciones, si nos aferramos a lo que hemos planificado para nuestra existencia, los Eclipses suelen ser demoledores. Destruyen fantasías y mentiras, revelan patrones tóxicos de engaños y de autoengaños, nos sacan de nuestra zona de confort, nos empujan a crecer, lo queramos o no.

De ahí que el miedo sea parte de la mitología vinculada a estos mágicos alineamientos entre el Sol, la Tierra y la Luna. Encuentros que nos recuerdan que más allá del pequeño mundo que intentamos controlar, más allá de nuestras creencias bien ensayadas, somos parte de algo mucho más grande y mágico. Misterio que nos convoca a la humildad de reconocer nuestra vulnerabilidad frente al Arte de no Saber y a cultivar la confianza en la entrega.

Las dos semanas que transcurren entre cada Eclipse es un margen de tiempo propicio para reprogramar creencias, para disolver patrones y para crear nuevos. De ahí que la invitación este mes es a estar particularmente atentos, presentes y conscientes, ya que entre el 9 y el 23 de Marzo estamos en un tiempo de reprogramación que precede la Luna nueva de Abril, la primera Luna nueva del año Solar.

El Sol y la Luna en Piscis hacen una conjunción con el Nodo Sur de la Luna y con Chirón, una oposición con Júpiter en Virgo y una cuadratura con Saturno en Sagitario.

Con esta configuración es inevitable aceptar, por más que nos duela, que el Universo pide de nosotros una entrega, una rendición absoluta. Esta configuración nos habla de la culminación de una crisis de sanación o de un proceso crítico de purificación y limpieza que se ha ido desarrollando lentamente por los pasados años.

La configuración de esta Luna nos ofrece una oportunidad de sanación: la liberación de una deuda antigua, patrones de dolor, una limitación que nos ha causado muchas dificultades, emociones y creencias tóxicas que bloquean nuestra capacidad de sentirnos plenos e íntegros en la conciencia de un presente gozoso y creativo. Este freno kármico del cual el Nodo Sur nos habla se puede expresar a través de síntomas corporales de fatiga y agotamiento que piden retiro y reposo, que bajemos el ritmo y potenciemos el cuido de nuestra energía y de nuestro templo que es nuestro cuerpo. Nos habla de dolor, corporal o emocional, que brota con intensidad porque ya es hora de que mute, de que se transforme.

Es posible que en estos tiempos se intensifiquen los síntomas de nuestra herida al punto que nuestro dolor y nuestro miedo nos empujen a una crisis de Fe y de Confianza. Herida celular, herida emocional, herida mental, herida del alma, herida existencial, herida espiritual. Cuando el Nodo Sur está envuelto en medio de un Eclipse en Piscis, lo que sea que se esté liberando, es trascendental y va mucho más allá de lo que nuestra mente puede concebir o imaginar. Algo se nos sale de las manos. Nos desborda. Este Eclipse nos habla de una crisis de consciencia y, por supuesto, de la maravillosa oportunidad que tenemos de encontrar el camino de vuelta a casa si nos hemos perdido en el caos y la confusión de la vida. De encontrar la luz que se nos ha apagado, la voz que hemos censurado, el cuerpo alma que hemos olvidado.

Cuanto más estemos dispuestos a soltar, más abrimos espacio para que nuevos patrones se configuren, nuevas oportunidades se presenten. Sin embargo, el Universo nos pide un pago, una entrega, una reverencia, un respeto sagrado al Dragón del Tiempo para recuperar la claridad, para sostener nuestra luz, para brillar en medio de la oscuridad. Este pago es la humildad de perdonar(nos) incondicionalmente y de integrar todo lo vivido con piedad, compasión y misericordia. Primero y siempre hacia nosotros y desde este lugar de amor conquistado en nuestro interior extender con suavidad y reverencia en nuestro entorno eso que hemos sanado.

Si nuestra naturaleza está orientada al éxito, al reconocimiento, a la competitividad; si nuestro perfeccionismo y exigencia crítica son elevados, es probable se presenten limitaciones que nos confronten a las raíces ocultas de la culpa y la vergüenza. Tal vez reconocemos que lo que llamamos deseo y voluntad es la expresión de nuestra necesidad de ser valorados y amados. Tal vez descubrimos que para ocupar nuestro lugar, para compartir nuestra medicina, nuestro arte y nuestro don, hemos de vencer un sentimiento profundo de miedo a la desnudez que este paso implica. Hacer visible nuestra autenticidad puede detonar lugares ancestrales que nos hablan de una prohibición, o de memorias de humillación, acusaciones, castigo, fracaso, derrota. Miedo al juicio, vergüenza de nuestra diferencia y singularidad. Miedo a hacerlo mal, o peor, miedo a no ser lo que creemos ser. Miedo a brillar. Miedo a destacar. Miedo a la mirada ajena. Miedo a Ser.

Esta Luna nueva nos ofrece la oportunidad de liberar los pactos que nos atan a estas narrativas. Nos ayuda a desprendernos de los lazos emocionales que nos vinculan a energías depredadoras que nos hacen presas de su poder y juicio implacable. Este Eclipse nos ofrece una oportunidad única de elegir dejar de alimentar estas fuerzas que nos devuelven al pasado y hacer tabula rasa : Gran Vacío Creativo donde todo muere y todo se gesta. Para esto la aceptación radical es necesaria. Aceptar nuestros errores : aceptar el de los demás.

La energía mutable que nos acompaña desde mediados del 2015 está haciendo mella en lo que hemos sólidamente construido tanto a nivel interno como a nivel externo. Para algunos está disolución es profundamente liberadora y para otros devastadora. Cuanto más aferrados estamos a creer saber (lo que sea) y a tener la razón, más caos y confusión la energía mutable nos trae. Cuanto más abiertos estamos a fluir sin resistir, más mágica y creativa se revela la vida que renace de la muerte de nuestra creencias más antiguas. De que lado de la moneda nos encontramos depende de nuestra humildad ante el misterio o de nuestra soberbia en creer que tenemos algún tipo de control sobre la forma en que lo que queremos manifestar se expresa. Soberbia que castiga. Soberbia que mide y compara. Soberbia guardiana de los dogmas y las formas rígidas que nos congelan y enferman.

¿Qué nos hace bajar la cabeza : la reverencia o la sumisión? Este Eclipse también nos ayuda a soltar todo patrón de victimismo, de entrega indiscriminada de nuestra energía a los demás y de descuido hacia nosotros mismos. El llamado de esta Luna es a desmantelar el arquetipo del mártir en cada uno. El Dragón nos pide que entreguemos nuestro ideal de sacrificio y el control sutil que ejercemos sobre los demás desde nuestra aparente debilidad y sumisión. La herida profunda que estamos sanando es la de haber sobrevivido la violencia del abuso de autoridad haciéndonos pequeños, olvidando nuestro origen sagrado, dándole el poder a lo externo y negando que toda la sabiduría del universo está dentro nuestro. Empecemos por aceptar esta realidad para que la fuerza de la misericordia y la infinita compasión y comprensión abran las puertas de nuestro corazón. Nos abrimos, soltamos, nos perdonamos, nos relajamos, amamos lo que somos y nuestra historia vivida y la compartimos con los demás. Esta es la sanación.

Piscis nos redime de todo error cuando recordamos que venimos de la Fuente y somos la Fuente y volvemos a la Fuente. Somos la creación y creamos con Ella. Somos la Vida y somos la Sabiduría de la Vida encarnada en nuestro cuerpo.

Piscis nos convoca a la piedad, esa virtud sagrada que nos libera del juicio, del perfeccionismo, de la exigencia despiadada y nos devuelve a nuestra condición humana encarnada aquí en la Tierra. El sacrificio que hemos hecho hasta ahora pierde su poder. No nos tenemos que crucificar más, somos libres si reconocemos con humildad que lo que hemos llamado errores son realmente las joyas de nuestro camino evolutivo. Este Eclipse nos ayuda a acoger esta mirada dura hacia nosotros y hacia los demás, y a abrazar todo rencor con amor.

Y si bien este Eclipse nos invita a una hermosa apertura, a una entrega amorosa de todo lo que nos pesa también nos ofrece una voz de cautela de cara a la extrema permeabilidad psíquica y energética de este momento. Es imprescindible que tengamos conciencia de nuestros límites y que sepamos discernir con claridad lo que no hace bien de lo que nos intoxica, lo que nos apacigua de lo que nos violenta, y que honremos nuestra energía, nuestro tiempo y nuestro espacio como expresión de lo sagrado en nosotros. El perdón y la misericordia no implica una aceptación indiscriminada del abuso, ni una obligación a abrirnos a lo que nos ha herido en el pasado.

No es una guerra, es una reconciliación. Reconciliación que pasa por la paz interna y la claridad de las fronteras de nuestro bienestar. Entramos en guerra interna y externa cuando tenemos dificultad en reconocer cuando alguien nos invade, nos insiste, nos trata de conquistar y no somos capaces de comunicar claramente nuestra voluntad, nuestro deseo. Entramos en guerra cuando en vez de decir que no decimos que sí por miedo al conflicto, al juicio, a la vergüenza, al rechazo y a la acusación. Esta Luna nos habla de una confusión tóxica y ambigua vinculada a una noción ingenua de que amor es igual a estar siempre abiertos y decir que sí a todo. Esto es un territorio resbaladizo que se presta a la manipulación y a la invasión de energías depredadoras de nuestra vitalidad, de nuestros tiempos, recursos y talentos.

Esta Luna nos invita a cuidar con mucho amor nuestra energía vital, a hacer lo necesario para estar en el bienestar y si esto implica defraudar a algunas personas en el camino no confundirnos en pensar que nuestros límites son expresiones de desamor, agresión o violencia. Tenemos mucho que sanar en este aspecto ya que lo aprendido en la infancia es que para ser amados nos teníamos que “portar bien”, como si el amor estuviera vinculado a la acción y no al Ser.

Somos y es suficiente. No hay nada más valioso que Ser. Nuestro “hacer” no nos da nuestro valor. Que este portal nos ayude a sanar toda confusión vinculada a nuestro derecho -el de todos- a Ser el Amor sin tener que probarlo. Que nada ni nadie nos obligue a hacer prueba de nuestro valor, o de nuestro Amor. No hay deuda, no hay pacto. Se acabaron lo antiguos contratos.

Esta es una de las creencias que podemos soltar en este mágico umbral y abrazar la Libertad de Ser. Solo Ser. Es más que suficiente.

fuente: http://lunadeabril.com/2016/03/08/luna-nueva-en-piscis-eclipse-solar-ser-es-sanar/

 

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