CADENA DE DESCONFIANZA

Publicado 27 octubre, 2013 por Ana Maria Peña

Esta semana no fue noticia la cadena de favores, sino de desconfianzas. Gente importante que fue espiada, países reclamando al ‘hermano grande’ el por qué de sus escuchas, hoy el gigante no sabe dónde esconder sus vergüenzas.

Como cada semana, los hechos sucedidos nos hacen pensar y reflexionar sobre la naturaleza de las cosas, sobre el comportamiento humano. Nuestros planteamientos deben servir para el interés personal, buscamos el interés propio, porque la evolución social depende de la evolución personal. Escuchar, indagar, ver qué hace la competencia es una clarísima muestra de incompetencia. Luchar contra la competencia es de incompetentes. Estar atentos para ver qué pasos va a dar el contrario y desconocer los propios pasos es de torpes. Adelantar al contrario copiando o manejando sus datos, son muestras de desconocimiento, de no saber qué hay que hacer, de no saber dirigir el propio destino, en suma es un claro ejemplo de debilidad, de ser tremendamente listillos pero de pocas luces.

La luz no se puede copiar a menos que sepas conectar con esa energía que no se ve. La inteligencia natural no se puede copiar. ¿Entonces, por qué estamos tan pendientes siempre de aquello que hacen los demás?. Esta forma de funcionar a remolque, indica que no se sabe de dónde proceden los recursos propios. Un poderoso que se haya elevado sobre su propio pie jamás caerá tumbado, jamás podrá entrar en suspensión de pagos, porque el crecimiento lo hizo sobre sus propios recursos y no pisando los pies de otros o engañando a otros con sus alturas de zancos.

Payasito, ¿por qué te has caído? ¿No te has dado cuenta que el crecimiento que has tenido ha sido irreal, y que el castillo de arena que has elevado como torre más grande termina desplomándose porque le faltaron los cimientos?. Payasito querido, sin nombre ni lugar, de edad indeterminada, observa bien y verás que el crecimiento ha de sustentarse sobre la base firme de la inteligencia que es pura y sustentadora de vida. El árbol crecido con raíces profundas no lo tumban los malos tiempos; no seas payasito ni digas que ya estás creciendo porque algunos brotes de crecimiento están apareciendo, no te pongas tantas medallas y piensa que quizás aparecieron por la evolución natural de las cosas. ‘Eres tan grande como un castillo pero tienes cosas de chiquillo’, si te has caído ha sido por algo. Ya no es tiempo de culpar, ni a nadie ni a ti, es tiempo de elevarse sobre uno mismo.

Desconfiando en los demás se demuestra la falta de confianza en uno mismo. Escuchar o espiar a los demás se demuestra la falta de escucha que se tiene sobre uno mismo, así es como hemos hecho a la inteligencia sorda y muda. La ausencia de inteligencia es enmascarada con astucia y listeza, pero luego lleva a situaciones como las que está viviendo el mundo, esto le pasó a este mundo que quiso alcanzar la gloria con la pasta y no con la evolución personal.

Cuando dejemos de observar a los demás, cuando se deje de ver ‘qué estás haciendo ahora y qué vas a hacer mañana’, cuando nos demos cuenta que la independencia no está relacionada directamente con el dinero, ni con los bienes materiales, fincas y otros patrimonios, porque muchos ricos independientes del ayer, hoy son dependientes de ayudas familiares y del paro. Las riquezas en los castillos de arenas son efímeras.

La evolución personal es lo único que tiene valor, es el incremento de capital que garantizará bienestar para siempre, se revaloriza automáticamente, no tiene ningún interés fijo, tiene el valor añadido de la inteligencia que gobierna la creación. Es el valor añadido que no hace falta declarar. La riqueza interna es la más contributiva, la que mantiene el continuo crecimiento, imposible de quebrar. Puede actuar silenciosamente, la riqueza interna es inteligente, no es vanidosa ni necesita viajar en descapotables. Es emergente por naturaleza y crea prosperidad a su alrededor.

Riqueza personal, confianza en uno mismo, descubrir el tesoro del potencial interno, y menos estar pendientes de qué hacen los demás, si salen o entran, o si son vencedores o vencidos. ¿A quién hay que vencer?… No volvamos a mostrar más carencias internas. Ya va siendo hora de empezar a ser realmente ricos.

Un abrazo familiar
Dr. José Antonio Cordero
Director
AGRICULTURA VEDICA MAHARISHI

 

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